Por qué el Mundial 2026 se juega en tres países
El 13 de junio de 2018, a tan solo un día de la inauguración del Mundial de Rusia, la FIFA tomó una decisión histórica: la Copa del Mundo de 2026 se jugará en tres naciones. La candidatura conjunta de Estados Unidos, Canadá y México venció a la de Marruecos con 134 votos frente a 65.
Este torneo marcará varios hitos. Por primera vez, 48 selecciones —16 más que en ediciones anteriores— competirán en la fase final, lo que implicará más partidos, más estadios y una logística sin precedentes en cuanto a transporte, alojamiento y servicios para los aficionados.
Motivos que respaldaron la candidatura tripartita
La magnitud del evento obligó a la FIFA a buscar una solución que equilibrara crecimiento y viabilidad económica. Organizar un Mundial es costoso, y los gastos se disparan cuando se deben construir infraestructuras desde cero, como ocurrió en Brasil 2014 o Catar 2022. En contraste, la propuesta norteamericana presentaba 49 estadios, de los cuales 47 ya estaban construidos y operativos, frente a los diez que ofrecía Marruecos. Esta diferencia no solo redujo los costos, sino que también garantizó la utilización de recintos de alto nivel, acostumbrados a recibir eventos masivos de la MLS, la NFL y grandes conciertos.
Los 49 estadios se repartieron de la siguiente manera:
- Estados Unidos: 11 sedes
- México: 3 sedes
- Canadá: 2 sedes
La final del torneo está programada para el 19 de julio de 2026 y se jugará en el MetLife Stadium, ubicado en la zona metropolitana de Nueva York‑Nueva Jersey.
Además del aspecto logístico, la decisión refleja un objetivo de inclusión y diversidad. El nuevo emblema del Mundial incorpora la hoja de arce de Canadá, el águila real de México y la estrella de Estados Unidos, simbolizando la unidad de los tres anfitriones.
El evento también permitirá que México se convierta en el primer país en albergar tres Copas del Mundo (1970, 1986 y 2026). El Estadio Azteca será el primer recinto del planeta en recibir partidos de tres ediciones distintas del torneo.
Canadá, por su parte, vivirá su debut como sede del evento futbolístico más importante del mundo. Estados Unidos, que ya había sido anfitrión en 1994, vuelve a acoger el campeonato, reforzando su posición como motor económico y logístico del fútbol internacional.
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