Blancos españoles de terroir brillan en el XIII Salón de Grandes Blancos Madrid
España vive el momento más brillante de sus vinos blancos. Tras décadas en las que fueron considerados secundarios frente a los tintos, la combinación de mejoras en los viñedos, la selección de variedades de uva y técnicas de elaboración más sofisticadas ha permitido que los blancos destaquen por su personalidad de terroir y una creciente seducción entre los consumidores.

El XIII Salón de los Grandes Blancos de España revela la excelencia de la producción blanca
El prestigioso periodista Enrique Calduch organizó el XIII Salón de los Grandes Blancos, donde más de 60 bodegas presentaron sus mejores ejemplares. Ante la imposibilidad de catar todos los vinos, el recorrido se centró en dos regiones clave: la denominación de origen Rueda, en Castilla y León, y la zona gallega, donde sobresalen el Albariño de Rías Baixas, los Godellos de Valdeorras y la Treixadura del Ribeiro.
Rueda y sus verdes joyas ha consolidado su reputación con verdes de gran calidez y carácter. Marqués de Riscal, pionera en la zona, presentó el Verdejo sobre lías finas 2015 (viñas de 30 años) y su Sauvignon Blanc ’25, de perfil exótico y balsámico. Destacan también el Finca Montico 2024, un gran vino de viña vieja con complejidad aromática, y el Limousin 2024, verdejo criado 8 meses en roble que muestra una amplia gama frutal.
Entre los productores de Rueda, Javier Sanz Viticultor ofrece verdes de gran concentración. Su Verdejo ’25 proviene de cepas plantadas hace 60 años y destaca por sus notas cítricas y herbáceas. El Malcorta 2024, de un clon diferente, brinda densidad, cuerpo y larga persistencia, mientras que el Finca Saltamontes ’19, de viñedo prefiloxérico, despliega matices de hinojo y pomelo.
Otros ejemplos notables de la región incluyen el Perro Verde (cultivo ecológico) con su Selección Especial 2024, el Rueda Shaya (Gil Family) de viñas de 60‑80 años y los vinos de Protos: Sauvignon Blanc de estilo complejo y el Verdejo Cuvée, potente y vivaz.
Galicia: la cumbre de la frescura y mineralidad se manifiesta en los albariños de Rías Baixas, cuyo secreto radica en los suelos graníticos que aportan mineralidad a la fruta. La bodega As Laxas, ubicada en el Valle del Salnés, presentó su Laxas 2025, con aroma complejo y final sensual, y el Bágoa de Miño 2025, de pago de cepas viejas. Pazo de Señorans, pionera de la DO Rías Baixas, ofreció su Albariño 2025, fresco y carnoso, el Colección 2022 (12 meses sobre lías) y la Selección de Añada, que ha madurado 42 meses sobre lías, alcanzando gran concentración y equilibrio. Los Muros 2021, con 6 meses en roble francés y 4 años en botella, demostró que los albariños pueden ganar cuerpo y estructura con la guarda.
Martín Codax, referente del albariño a nivel internacional, presentó el Arousa 2022 (18 meses sobre lías) y la limitada Finca Xieles 2024, con notas balsámicas y cítricas. Pazo de Barrantes, propiedad de Marqués de Murrieta, mostró su Albariño de guarda 2022 y la cumbre La Comtesse 2020, un vino vivaz y complejo que confirma la capacidad de envejecimiento de la variedad.
En Valdeorras, la bodega O Luar do Sil (Pago de los Capellanes) destacó sus godellos: un joven 2025 amplio y sabroso, el Godello sobre lías 2024 (6 meses) de cuerpo y amargor elegante, y el parcelario Vides de Córgomo, fermentado en barrica y criado 12 meses sobre lías, con marcada frescura cítrica. En el Ribeiro, el vino de referencia fue el O Barco do Valdeorras Godeval (Ramón Bilbao), un godello afrutado y largo, mientras que la misma casa presentó el Mar de Fres y el Finca Valiñas 2021, de viña vieja y gran carácter.
Otros territorios españoles también aportan calidad a la escena blanca. En Cataluña, las garnachas blancas de Tarragona y los frescos xarellos del Penedés ganan peso, con Bodegas Torres ofreciendo el clásico Sauvignon Blanc “Fransola” y el Chardonnay “Milmanda”, con 6 meses en barrica, favorito del escritor Camilo José Cela. En Rioja, la viura adquiere personalidad tras la crianza en roble, ejemplificada por el Marqués de Cáceres Los Altares Gran Reserva 2016, que combina fruta vivaz, amplitud aromática y sutiles notas especiadas.
El salón demostró que los blancos españoles han alcanzado una calidad que compite con los mejores tintos, ofreciendo diversidad de estilos, desde la frescura mineral de los albariños hasta la estructura y cuerpo de los verdes y godellos de viñas viejas.
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