Alcohol y ronquidos: por qué una copa de más puede convertir la noche en un problema para tu descanso
Muchas personas han notado que sus ronquidos se intensifican después de una cena acompañada de alcohol, pero pocos conocen el mecanismo fisiológico que lo explica. Los especialistas señalan que las bebidas alcohólicas relajan la musculatura de la faringe, favoreciendo el colapso de las vías respiratorias durante el sueño y, como consecuencia, aumentan la intensidad de los ronquidos e incluso agravan trastornos como la apnea obstructiva del sueño (AOS).
¿Por qué el alcohol incrementa los ronquidos?
El doctor Eduardo Aguirre, especialista del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario General de Villalba (Collado Villalba, Madrid), explica que el alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central, disminuyendo el tono muscular faríngeo y facilitando el colapso de la vía aérea. El efecto depresor máximo se manifiesta entre una y dos horas después de ingerir alcohol y es directamente proporcional a la cantidad consumida. Además, este efecto repercute principalmente en la primera mitad de la noche, por lo que se recomienda evitar el consumo de alcohol, sobre todo en horas nocturnas.
El otorrinolaringólogo también confirma la estrecha relación entre la ingesta de alcohol por la noche y el empeoramiento de patologías como la apnea del sueño. Por ello, “el primer escalón del tratamiento de estos trastornos pasa por la modificación de los hábitos de vida”, enfatiza Aguirre.
Los ronquidos se originan cuando los tejidos de la vía aérea superior se relajan durante el sueño, provocando un estrechamiento o colapso que obliga al aire a pasar con dificultad, generando vibraciones audibles. Este fenómeno está influido por la edad, el sexo y el peso corporal: con el envejecimiento la musculatura y los tejidos pierden tono; los hombres tienden a acumular más grasa alrededor del cuello; y el sobrepeso es uno de los factores de riesgo más importantes.
Otras condiciones que favorecen los ronquidos son la congestión nasal, la obstrucción orofaríngea y, en algunos casos, patologías más graves como la apnea obstructiva del sueño.
¿Cuándo los ronquidos pueden indicar un problema de salud?

- Frecuencia alta: se estima que hasta un 50 % de la población adulta ronca.
- Ronquidos intensos y persistentes, especialmente si se acompañan de pausas en la respiración.
- Presencia de somnolencia diurna, irritabilidad o dificultades de concentración.
- Síntomas de apnea: sensación de ahogo, jadeos nocturnos o despertares frecuentes.
En estos casos, el ronquido deja de ser benigno y puede constituir el primer signo de una apnea obstructiva del sueño, que requiere una evaluación médica especializada.
Recomendaciones actuales para reducir los ronquidos
- Posición al dormir: evitar acostarse boca arriba.
- Hábitos de vida: limitar o eliminar el consumo de alcohol, cafeína y comidas copiosas antes de acostarse; mantener un peso corporal saludable.
- Higiene del sueño: establecer horarios regulares, asegurar una duración adecuada del sueño y limitar las siestas a menos de 30 minutos.
- Dispositivos y tratamientos médicos: en casos asociados a trastornos respiratorios del sueño, se pueden emplear dispositivos de presión positiva continua (CPAP), férulas mandibulares u otras terapias específicas; la cirugía se reserva para situaciones en que los métodos conservadores no son suficientes.
- Uso de accesorios nasales: los parches o dilatadores nasales pueden mejorar la respiración nasal, aunque no sustituyen un tratamiento para patologías subyacentes.
En resumen, aunque los ronquidos son frecuentes y a menudo inofensivos, su aumento tras el consumo de alcohol y la posible asociación con la apnea obstructiva del sueño hacen fundamental la adopción de medidas preventivas y, de ser necesario, la evaluación médica especializada.
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