La soledad no deseada en verano: una experta señala en Por fin el impacto que tiene en la salud
La soledad, entendida como un sentimiento subjetivo que puede volverse nocivo cuando no se desea, está afectando a un número cada vez mayor de personas en todo el mundo. Tradicionalmente se asociaba a adultos mayores en áreas rurales, pero en los últimos años jóvenes y adolescentes se han convertido en los grupos más vulnerables, sobre todo durante los meses de verano.

Iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona
En el programa “Por Fin”, la sección “Este verano de Rodríguez o del nuevo estar de Rodríguez” reunió a investigadores, representantes institucionales y entidades sociales para debatir el impacto de la soledad y el aislamiento en la salud y explorar medidas de prevención. La investigadora del Instituto de Asuntos Sociales Avanzos (IESA‑CESIC), Ana Prón, presentó los resultados de un estudio que encuestó a miles de personas en seis países europeos, revelando que el fenómeno está mucho más extendido de lo que se creía.
Según Prón, el perfil de personas más vulnerables ha cambiado: antes la soledad se vinculaba mayormente a la tercera edad, hoy son los jóvenes quienes presentan una mayor incidencia. Entre los efectos más destacados se encuentran la disminución de la calidad del sueño y el uso problemático de las redes sociales, que a menudo se convierten en refugio frente al aislamiento. Además, el estudio indica que cada punto de aumento en la escala de soledad puede elevar el dolor físico en un 30 %.
La secretaria de Derechos Sociales, Rosa Martínez, señaló que el Gobierno ha elaborado una estrategia de lucha contra la soledad dirigida a colectivos vulnerables como inmigrantes, cuidadores y mujeres en situación de maternidad. Subrayó que la soledad no solo afecta la salud física y mental, sino también el tejido social, pues la pérdida del sentido de pertenencia representa un riesgo para la convivencia y la participación ciudadana, amenazando la estabilidad de las democracias.
Para abordar la problemática, se ha creado una mesa interinstitucional que reúne ayuntamientos de distintas comunidades autónomas y organizaciones del tercer sector, con el objetivo de diseñar y poner en marcha iniciativas comunitarias que prevengan y reduzcan la soledad no deseada.
En el ámbito local, Magda Orozco, directora del área de Servicios de Infancia, Juventud y Personas Mayores del Ayuntamiento de Barcelona, recordó que en 2020 se lanzó un plan municipal centrado en la soledad no deseada, abarcando todas las etapas vitales y los distintos abanicos sociales. Orozco describió la estrategia como “un pacto de ciudadanía”, que implica la colaboración de entidades, empresas y la propia población para impulsar acciones de acompañamiento y fortalecer las redes comunitarias.
Por su parte, Marcos Calvo, responsable del Programa de Personas Mayores, con Discapacidad y Cuidadores de la Cruz Roja, insistió en que “la soledad es una realidad que duele, pero no es responsabilidad de quien la sufre, sino de toda la sociedad”. Añadió que la organización dispone de un servicio multicanal que brinda escucha, apoyo y acompañamiento a quien lo necesite, ofreciendo una vía de esperanza para quienes se sienten aislados.
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