Esta es la mejor forma de descansar en vacaciones según la neurociencia

El verano suele asociarse con vacaciones, desconexión del trabajo y la pausa de la rutina diaria: apagamos el ordenador, dejamos sin revisar el correo electrónico, desaparecen las reuniones y, con suerte, también la voz del jefe que nos recuerda que “deberíamos estar produciendo”. Ese periodo de descanso se vuelve una búsqueda intensiva de relajación y diversión.

Sin embargo, la neurociencia nos muestra que el cerebro no se “apaga” cuando dejamos de trabajar. La ausencia de actividad laboral no implica la ausencia de pensamiento; al contrario, la mente tiende a divagar, lo que a veces genera más estrés que tranquilidad. Cuanto más intentamos olvidar el trabajo bajo la sombrilla y el sonido del mar, más pueden reaparecer ideas relacionadas con nuestras responsabilidades.

Índice

Ejercita tus funciones ejecutivas durante el verano

Una forma eficaz de conseguir un verdadero descanso cerebral es mantener activas las funciones ejecutivas. Estas capacidades, que dependen principalmente de la corteza prefrontal, nos permiten controlar el pensamiento y la conducta, fijar objetivos y seguir las reglas necesarias para alcanzarlos.

Funciones ejecutivas frías y calientes

Esta es la mejor forma de descansar en vacaciones según la neurociencia

Las funciones ejecutivas se dividen en dos grupos:

  • Frías: procesos cognitivos que se activan al razonar, planificar o cambiar de estrategia en situaciones abstractas y con poca carga emocional.
  • Calientes: aquellas que entran en juego cuando hay una carga emocional, como una tentación, un riesgo, una victoria o una derrota, y que involucran circuitos neuronales vinculados a la motivación y la emoción.

Durante el curso, la memoria de trabajo mejora el rendimiento académico y laboral; la flexibilidad cognitiva permite cambiar de tarea sin bloqueos y predice la toma de riesgos financieros; y la inhibición de la conducta nos ayuda a controlar impulsos y a liderar bajo presión. En verano, estas habilidades también necesitan ejercitarse, pero de forma diferente, para que la desconexión sea realmente reparadora.

Puntos Clave
  • El cerebro no se “apaga” en vacaciones; la ausencia de trabajo puede provocar divagaciones mentales que aumentan el estrés
  • Mantener activas las funciones ejecutivas durante el verano es clave para lograr un descanso cerebral real
  • Las funciones ejecutivas se dividen en “frías” (razón, planificación) y “calientes” (emociones, motivación) con circuitos neuronales distintos
  • Ejercitar la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y la inhibición en verano mejora el rendimiento y permite una desconexión saludable

Juegos de mesa y deporte como entrenamiento cerebral

Los juegos de mesa son un excelente recurso: leer las reglas estimula la memoria de trabajo, mientras que la competición y la gestión de la frustración activan las funciones ejecutivas calientes. Sentir “pica” la competitividad en un Trivial es señal de que el cerebro está trabajando, no de un ataque de irritación.

En el deporte ocurre un proceso similar. Correr en solitario favorece las funciones ejecutivas frías, mientras que actividades con oponente—pádel, escalada, tenis de mesa, deportes de “habilidad abierta”—exigen decisiones en tiempo real y entrenan las funciones ejecutivas calientes. Además, aprender un deporte nuevo genera nuevas conexiones neuronales en áreas vinculadas a la función ejecutiva, convirtiendo los primeros tropiezos en una ventaja cognitiva a largo plazo.

Recomendaciones para un verano reparador

  • Combinar actividades al aire libre de bajo estrés con movimiento corporal.
  • Incluir retos cognitivos que añadan una carga emocional moderada (por ejemplo, partidas de juego de mesa que queramos ganar).
  • Practicar descansos activos durante la jornada laboral previa a las vacaciones: ejercicios ligeros acompañados de un pequeño desafío mental, como contar sentadillas de tres en tres hacia atrás desde 50.
  • Planificar con antelación el juego de mesa o el deporte que se va a practicar, lo que implica toma de decisiones y organización.

Estos hábitos no solo facilitan una recuperación laboral eficaz—desconexión psicológica, relajación, autonomía y aprendizaje de algo nuevo—sino que prolongan los beneficios de las vacaciones más allá de las primeras semanas de regreso al trabajo, manteniendo las funciones ejecutivas entrenadas para afrontar el primer lunes con mayor competencia.

Patricia Teea Gligan Gligan, estudiante de doctorado en Psicología y Actividad Física, Universidad de Castilla-La Mancha; Marta Torrijos-Muelas, ayudante doctora del Departamento de Psicología, Facultad de Educación de Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha; y Sixto González-Víllora, catedrático de Educación Física y Pedagogía Deportiva, Universidad de Castilla-La Mancha, son los autores del estudio que respalda estas conclusiones.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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