Juán Dávila y Susana Abaitua no necesitaron hacer prueba de química para la película 'El último mono': "El objetivo no era equiparar el machismo y el feminismo"
Juan Dávila (47) y Susana Abaitua (35), los protagonistas de El último mono, llegan a los cines este viernes 7 de agosto tras una larga trayectoria compartida. Ambos conocían al director Joaquín Mazón, responsable de La familia Benetón y El casoplón, y a los guionistas Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano, autores de La cena, antes de iniciar la filmación.
La química entre Dávila y Abaitua no es casualidad: años atrás interpretaron a los amantes en la adaptación teatral de Mucho ruido y pocas nueces, la comedia romántica de Shakespeare. En El último mono Abaitua, nominada al Goya por Un fantasma en la batalla, da vida a una humorista y escritora feminista, mientras que Dávila encarna a un gurú de ligue que asesora a los hombres para conquistar a las mujeres. La trama parte de una farsa —él intenta seducirla— y evoluciona hacia una posible historia de amor.
Enfoque y temática de la película
En una entrevista con El Independiente, el elenco confirmó que la cinta encaja perfectamente dentro del subgénero “enemies to lovers” (enemigos a amantes). “Totalmente, es enemies to lovers”, afirmó Abaitua, y Dávila añadió: “Literalmente es enemies to lovers”.
Sobre la preparación de la química en pantalla, Abaitua explicó que, aunque existen castings de química, en esta ocasión no lo realizaron; ella había participado recientemente en varios de esos procesos para otro proyecto. Dávila bromeó diciendo que “nos liamos” durante los ensayos, pero aclaró que todo fue una broma y que la verdadera química provino de la profesionalidad y el entendimiento mutuo.
“No se trata de una química sexual, sino de una química humana que permite sentirse libre y cómodo al trabajar”, puntualizó Abaitua. Dávila coincidió, subrayando que la química debe trasladarse al plano visual: “A veces la química se percibe en persona, pero no pasa a la pantalla”.
Los actores también comentaron la dualidad de sus carreras. Abaitua, más conocida por sus papeles dramáticos, se muestra “más inclinada a la comedia” en esta película, mientras que Dávila, habitual en monólogos y espectáculos humorísticos, descubre “un matiz de drama” en su interpretación. Ambos describen El último mono como “la comedia más loca” y “el drama menos cómico” que han realizado, respectivamente.
En cuanto al mensaje de la película, Abaitua la define como “claramente feminista”. Según ella, el guion no busca equiparar machismo y feminismo, sino denunciar los machismos cotidianos que enfrentan feministas y feministas. Dávila añadió que, al ver la película o leer el guion, es difícil situarse en una posición neutral: “Hay de todo, pero es complejo”.
El personaje del taxista pronuncia la frase “Ni machismo ni feminismo”, y otro dice “¿Para cuándo el día del hombre?”, reflejando la crítica social que atraviesa la trama.
Respecto a la recepción del público, Dávila invita a darle una oportunidad a la cinta: “Hay que pagar, sentarse y verla; una vez vista, se comprenderá el lugar en el que se ubica”. Abaitua, por su parte, expresa su preocupación de que el público malinterprete el contenido antes de verla, pero asegura que la película aclara cualquier duda.
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