25 años de la 'Operación Grumete', la segunda condena a Miñanco por tráfico de cocaína

El anuncio de la Xunta de Galicia de eliminar el “Tour del Narcotráfico”, impulsado por Laureano Oubiña, ha reavivado el interés por los grandes clanes gallegos dedicados al tráfico de droga. Sin embargo, la historia judicial de José Ramón Pro Bugallo, alias “Sito Miñanco”, no necesita de ningún recorrido temático para seguir captando la atención del público: hoy se cumplen 25 años de la llamada “Operación Grumete”, una operación internacional que permitió interceptar, en alta mar frente a la Guayana Francesa, 186 fardos con casi cuatro toneladas de cocaína y detener a varios implicados en una vivienda de Villaviciosa de Odón, entre ellos al propio Miñanco.

En los primeros días de diciembre de 2000, un cártel colombiano contactó a un testigo —hoy protegido— residente en Canadá para que consiguiera un buque capaz de transportar cinco toneladas de cocaína desde las costas de Ecuador hasta España. Las negociaciones iniciales tuvieron lugar en el ya clausurado hotel Meliá Habana, donde se pactó un primer pago de 1 000 dólares por kilogramo de cocaína que llegara a territorio español. El plan, que en un principio parecía sólido, comenzó a desmoronarse cuando un infiltrado informó a la DEA de la operación que se estaba gestando entre ambos continentes.

Detalles de la Operación Grumete

En el Meliá Castilla de Madrid, los implicados delinearon el procedimiento: el trasvase se efectuaría entre dos embarcaciones frente a la costa gallega. El mercante “Agios Constandinos”, con carga legal, entregaría la cocaína al pesquero “Tatiana”, propiedad de Miñanco, que se encargaría de introducir el alijo en España. El 24 de enero, en una reunión celebrada en la Plaza Mayor de Madrid, el cártel colombiano acordó utilizar una empresa panameña como pantalla para registrar al mercante, fijando el precio de compra en 570 000 dólares. Horas después, uno de los hombres de confianza del cártel entregó cuatro millones de pesetas en una bolsa de deporte en una cafetería frente al Eurobuilding para cubrir los gastos de la tripulación del buque, que poco después navegaría bajo bandera de Camboya.

  • El “Agios Constandinos” partió cargado con miles de toneladas de acero legal, recorriendo Chipre, Grecia y Algeciras antes de llegar a Georgetown, donde descargó parte del metal que servía de cobertura.
  • El retraso en el transporte generó tensiones entre los bloques de la red criminal, que se resolvieron con un pago adicional de 33 000 dólares.
  • El mercante atracó en Surinam para descargar el resto del material, convencido de que su historial comercial justificaría los movimientos sin levantar sospechas.

El 18 de julio, el “Agios Constandinos” arribó al puerto peruano de Callao, donde realizó su última carga legal de zinc antes de la fase decisiva. A 80 millas de la costa colombiana, dos lanchas rápidas se aproximaron al buque con bandera camboyana para efectuar el trasvase. Los fardos quedaron ocultos en el castillo de proa, protegidos tras una plancha de acero soldada, tal como se había previsto.

Puntos Clave
  • 25 años de la “Operación Grumete”, que logró interceptar 186 fardos con casi cuatro toneladas de cocaína frente a la Guayana Francesa y detener a Miñanco y otros implicados en Villaviciosa de Odón
  • Un cár

La tripulación, compuesta por dieciséis marineros, continuaba sus labores sin sospechar que el barco albergaba a un grupo de agentes de élite. Estos agentes, embarcados desde una patrullera de la Guardia Costera de Estados Unidos, permanecían ocultos a bordo, vigilando el cargamento y esperando el momento oportuno para intervenir.

Durante toda la operación, la organización utilizaba la palabra clave “leguminosa” para evitar ser detectada por las autoridades y coordinar la compleja red de comunicaciones satelitales. La base de esta red se encontraba en un chalet de la urbanización El Bosque, en Villaviciosa de Odón, desde donde Miñanco dirigía las operaciones y mantenía el contacto permanente con las embarcaciones.

El plan consistía en trasladar la droga del mercante al pesquero “Tatiana”, con bandera de Togo y propiedad de Miñanco, para introducir el cargamento en territorio español. Sin embargo, la operación nunca llegó a completarse. La tarde del 15 de agosto, el pesquero se amarró al costado del mercante y comenzó el trasvase fardo a fardo. Tras apenas 40 fardos, las autoridades españolas irrumpieron de improviso y detuvieron a los siete tripulantes del pesquero. Los agentes devolvieron inmediatamente los 40 fardos al mercante, los recolocaron en el compartimento de proa y los mantuvieron bajo precinto durante el resto de la navegación.

El 17 de agosto, el “Tatiana” sufrió una avería mecánica provocada por el precario estado del barco. Los intentos de remolcarlo se prolongaron durante horas, pero las estacas se rompieron. Las autoridades evacuaron a toda la tripulación, incautaron los efectos e instrumentos de prueba del puente de mando y dejaron el pesquero a la deriva, mientras el mercante continuaba su ruta hacia Canarias bajo custodia policial.

El desenlace se produjo en tierra. Un día después del abordaje, la Policía Nacional detuvo a Sito Miñanco, a su lugarteniente y a varios colaboradores en el chalet de Villaviciosa de Odón, donde seguían operativos los equipos de comunicación satelital. Al mismo tiempo, el mercante fue registrado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. En el compartimento oculto de proa se encontraron 186 fardos que contenían 3 699,37 kg de cocaína de alta pureza, con un valor estimado en el mercado ilegal de unos 130 millones de euros.

La Audiencia Nacional constató que Miñanco dirigía la rama española de la organización criminal y lo condenó a 16 años y diez meses de prisión, además de imponerle una multa de 390 millones de euros. El tribunal consideró que era responsable de un delito contra la salud pública agravado por la extrema gravedad de los hechos, la enorme cantidad de cocaína intervenida y su papel de liderazgo en la red encargada de introducir el cargamento en España.

Aunque la “Operación Nécora” quedó grabada como símbolo de la lucha contra el narcotráfico gallego, la “Operación Grumete” volvió a sentar a Miñanco en el banquillo, confirmando que su nombre seguirá ligado durante décadas a algunas de las mayores operaciones contra el tráfico de cocaína en España.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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