Armenia, cada vez más desvinculada de Rusia

Desde Armenia y Bruselas se perciben indicios claros de que la república caucásica está dispuesta a dar un paso más en su proceso de desvinculación de Rusia. Tras la victoria electoral del gobierno el 7 de junio, con mayoría absoluta, y a pesar de la presunta injerencia rusa en los comicios contra el primer ministro Nikol Pashinian, el partido de la coalición, Contrato Civil, ha intensificado su impulso hacia una mayor integración europea.

Arman Yeghoyan, diputado de Contrato Civil, declaró que es indispensable que Armenia inicie pronto negociaciones para una asociación con la Unión Europea, incluso frente a las advertencias del presidente ruso, Vladímir Putin. Putin ha sostenido que, antes de acercarse a Bruselas, Armenia tendría que abandonar la Unión Económica Euroasiática (UEE), de la que forma parte junto a Rusia, Kazajistán, Bielorrusia y Kirguistán.

Armenia avanza hacia la asociación con la UE

En julio, la Unión Europea y Armenia pactaron una misión de cooperación destinada a reforzar la resiliencia del país frente a amenazas híbridas. La iniciativa contempla asistencia para combatir la desinformación extranjera, ciberamenazas, flujos financieros ilícitos y cualquier vulnerabilidad que pueda afectar la integridad institucional y nacional. Actualmente, la UE es uno de los principales socios comerciales de Armenia y uno de sus aliados estratégicos más importantes.

Desde Moscú se ejerce una presión constante para que el gobierno armenio tome una posición clara, sin espacio para una tercera vía de neutralidad. La carencia de infraestructura propia y de una industria que garantice la autosuficiencia económica obliga a Armenia a escoger entre sus dos grandes bloques. Sin embargo, las sanciones impuestas a Rusia han limitado las exportaciones armenias hacia ese mercado, reduciendo la viabilidad de la UEE y minando la credibilidad de las amenazas rusas.

Armenia no limita su acercamiento a la UE a nivel bilateral; también ha firmado acuerdos con Alemania, Francia, España, Italia y otros países europeos. La normalización de relaciones con Azerbaiyán, iniciada hace más de un año y acompañada de un proyecto de paz, ha facilitado la llegada de inversiones y el apoyo institucional europeo.

En paralelo, Armenia ha buscado diversificar sus alianzas estratégicas mediante acuerdos con Irán, tradicional aliado de Rusia, con el objetivo de reducir su dependencia de Moscú. Uno de los convenios más recientes establece la exportación de gas armenio a Irán y la creación de un grupo de trabajo conjunto para impulsar la cooperación en el sector energético. Las relaciones entre Irán y la UE podrían convertirse en un factor determinante para la posición de Ereván en la región.

Tras la guerra con Azerbaiyán y la retirada progresiva de la presencia rusa en el Cáucaso, la percepción de Armenia y Georgia como “hermanos europeos” más allá del Mar Negro se ha fortalecido. Tras la segunda fase de la invasión rusa a Ucrania, los intereses estratégicos de la UE se han desplazado del Bósforo al Cáucaso sur, lo que explica las manifestaciones con banderas europeas que se han visto en Tiflis y otras ciudades, así como en la capital armenia, Ereván.

El analista Guillem Pursals, doctor en Derecho (UAB), con máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especializado en conflictos, seguridad pública y teoría del Estado, ha comentado que “aunque Putin no cederá fácilmente, Armenia debe prepararse para afrontar cualquier eventualidad, incluida la posibilidad de una invasión, y al mismo tiempo acelerar su proceso de integración europea, pese a los riesgos que ello conlleva”.

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