La Vuelta pone límites a la influencer Erola Jones tras sus polémicas entrevistas a los ciclistas
La organización de La Vuelta a España ha decidido imponer restricciones a la participación de la influencer Erola Jons tras la polémica generada durante las primeras etapas de la carrera. La creadora de contenido, que reúne más de seis millones de seguidores entre TikTok e Instagram, seguirá formando parte del evento, pero ya no podrá acercarse a los corredores sin la autorización previa de sus equipos.

Jons fue incorporada a la cobertura de la competición como parte de la estrategia de Unipublic para atraer a un público más joven. Su perfil, centrado en videos humorísticos y en situaciones de “coqueteo” con desconocidos, parecía encajar con el objetivo de dinamizar la presencia de la Vuelta en redes sociales.
Nuevas condiciones para Erola Jons
El problema surgió cuando la influencer trasladó ese mismo estilo a los entornos restringidos de una carrera profesional. Durante la primera etapa, Jons accedió a zonas reservadas para corredores y medios, y protagonizó varios encuentros que rápidamente se viralizaron en las redes.
Los incidentes más destacados fueron:
- Encuentro con Tadej Pogačar: Tras la finalización de la etapa, Jons se acercó al campeón mundial, le dio el apodo de “Pogachitar” y le preguntó por qué “hiperventilaba” al verla. El ciclista, sorprendido, respondió con un “What?”, escena que se convirtió en uno de los videos más comentados.
- Interacción con Josh Tarling: La influencer se dirigió al británico con comentarios insinuando su intención de “conquistarlo”. La polémica se intensificó porque Tarling había perdido recientemente a su hermano en un accidente de tráfico durante la Volta a Portugal, lo que generó críticas sobre la falta de sensibilidad del tono empleado.
Las críticas no se limitaron al público general. La periodista especializada Laura Meseguer cuestionó públicamente la contratación de una persona sin conocimientos específicos de ciclismo y señaló que algunos de los comentarios de Jons reproducían actitudes contra las que muchas mujeres luchan en el deporte.
Unipublic defendió la presencia de la influencer, argumentando que su papel nunca fue el de periodista, sino el de aportar un enfoque de “entretenimiento y humor” para atraer a audiencias que habitualmente no siguen el ciclismo. “Son bromas y entretenimiento; hay que entender el contexto”, declaró la organización.
No obstante, tras la queja del equipo UAE, al que pertenece Pogačar, la entidad solicitó que cualquier interacción de Jons con sus corredores fuera autorizada previamente por su área de comunicación. En respuesta, Unipublic comunicó que, aunque la influencer no será expulsada, deberá solicitar permiso a los equipos antes de entablar conversaciones con los atletas.
Esta medida mantiene a Erola Jons dentro de la Vuelta hasta su final, pero limita su capacidad de acceso directo a los corredores, intentando equilibrar la estrategia de modernización con el respeto al entorno profesional.
El caso de Jons se enmarca en una tendencia más amplia de “caída de los influencers” en España, donde el público muestra cada vez menos interés en sus contenidos y, a menudo, surgen controversias que ponen en entredicho su papel en eventos de gran relevancia. Cada vez son más los creadores que intentan ampliar su presencia más allá de las redes, participando en entrevistas o proyectos audiovisuales, aunque no siempre logran conectar con el mismo nivel de audiencia.
La polémica plantea una cuestión central para el fenómeno influencer: ¿hasta qué punto pueden trasladarse las dinámicas de las redes sociales a espacios profesionales sin comprometer la integridad y el respeto que exigen estos entornos?
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