Sumar asume la tesis de Marlaska sobre el CNI y Ceuta y acota su presión al PSOE solo con Marruecos
En los últimos días, el movimiento Sumar ha definido su posición respecto a la crisis migratoria de Ceuta, evitando la exigencia de dimisiones, en particular la del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y centrándose en la actuación del Gobierno frente a Marruecos. La polémica surgió tras la entrada masiva de migrantes el 30 y 31 de julio y la lentitud del Ejecutivo para responder con un mando único. El partido ha respaldado la postura de que el interior no tenía constancia plena de la magnitud de la situación hasta que se materializó, distanciándose de la posición de la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Los documentos desclasificados del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) confirmaron que, desde la Delegación del Gobierno en Ceuta, se informó de una “entrada extraordinaria” en dos grupos de redes sociales marroquíes que acumulaban 180.000 miembros. Esta información, aunque transmitida, no se tradujo en una alerta adecuada ni en la activación de los canales de respuesta previstos.
Reacciones de los partidos aliados
Durante la jornada, los socios de Sumar han suavizado su discurso. Antes de la comparecencia del presidente Pedro Sánchez el 3 de septiembre, Antonio Maíllo, líder de Izquierda Unida, llegó a plantear la posible dimisión de Grande‑Marlaska si se demostraba una gestión deficiente. Sin embargo, formaciones más prudentes como Podemos, el PSOE y Compromís prefirieron esperar a la intervención del presidente para valorar la situación.
El informe del CIFAS, que aludía a una posible implicación de Marruecos en la movilización masiva, reavivó la crítica hacia la política marroquí y a la relación del PSOE con el régimen de Rabat, en un contexto de escasa contundencia del Gobierno tras el giro diplomático de marzo de 2022.
Tras la comparecencia y el aparente enfriamiento de la posición de Robles dentro del Ejecutivo, la desclasificación de los informes prometidos por Sánchez en el Congreso consolidó la postura de Sumar: el Gobierno no recibió, a través de los canales pertinentes, la información detallada y de alerta que habría permitido anticipar el episodio.
En la última sesión plenaria de la semana, las críticas a los socialistas fueron escasas y se centraron en la intervención de Tesh Sidi, quien, apoyado por el PSOE en la aprobación de la ley de nacionalidad española para los saharauíes, instó a “tener valentía contra Marruecos”. Otros socios, como EH Bildu, sí subrayaron la necesidad de revertir el cambio de 2022, aunque la mayor parte del bloque se mantuvo en silencio respecto a esa cuestión.
El comportamiento de los socios de Sánchez, que ha evitado confrontaciones directas con el PSOE y ha dirigido sus críticas hacia el PP y Vox, quedó reflejado en las declaraciones de la portavoz parlamentaria de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero, y del portavoz de IU en el Congreso y secretario general del PCE, Enrique Santiago, tanto en los pasillos del hemiciclo como en una entrevista concedida a la Cadena SER.
Martínez Barbero centró su discurso en la falta de rigor del CNI y en la responsabilidad de Marruecos, señalando que los informes demostraban que “las autoridades marroquíes bajaron los brazos”. De este modo, cuestionó la narrativa de “colaboración” y “socio fiable” que el PSOE había defendido, sin que ello supusiera un conflicto con la defensa oficial de que el Gobierno no disponía de la información necesaria.
En su intervención, Enrique Santiago evitó críticas directas al Gobierno, aunque cuestionó la actuación del CNI y la ausencia de un análisis de escenarios que hubiese permitido anticipar la crisis. Según información de El Independiente, Margarita Robles había alertado al Gobierno sobre la posible magnitud de la crisis el 27 de julio.
Los documentos desclasificados entre el CNI y la Delegación del Gobierno en Ceuta describían un llamamiento en redes sociales para asaltar la valla y el mar, con “180.000 seguidores”. Santiago señaló que, aunque existían “indicios” de una posible entrada masiva, la información carecía de la concreción necesaria y de la rigurosidad requerida para activar una respuesta inmediata.
El parlamentario de IU describió el trabajo del CNI como “poco riguroso” por su incapacidad de anticipar la magnitud del hecho y por el uso de canales informales como WhatsApp en lugar de medios seguros. Afirmó que podrían haberse producido errores o incluso una “dejación de funciones” en la transmisión de la información, sin descartar la posibilidad de intereses ocultos que complicaran la gestión gubernamental.
Para Santiago, la prioridad ahora es elaborar un censo de los migrantes ingresados, identificar a los menores y organizar su derivación a la Península con celeridad, una tarea que considera esencial para evitar nuevas descoordinaciones.
Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, intentó cerrar filas con el Gobierno, defendiendo que su organismo actuó dentro de sus competencias, a pesar de la presión política y los gestos de desaprobación surgidos durante las comparecencias del Congreso.
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