Sumar desconfía de que Podemos quiera un pacto real para las generales y enfría una lísta única
En la última semana, la palabra que más ha resonado en la izquierda española es “activación”. La candidatura de Irene Montero a las próximas elecciones generales, anunciada públicamente hace más de un año y medio, ha vuelto a cobrar fuerza, generando un intenso movimiento dentro de Sumar y su ecosistema, que ha postergado la presentación de su nuevo proyecto durante meses pese a los obstáculos que ha encontrado.

Montero y la apuesta por primarias abiertas
Recientemente, Montero se comprometió a someter su candidatura a la decisión de los votantes de izquierda mediante primarias abiertas, marcando un aparente cambio de actitud en Podemos. El partido, que ha mantenido una postura crítica y distanciada del PSOE y del gobierno de coalición de Pedro Sánchez, ahora muestra disposición a una unidad amplia del bloque progresista, un frente común que también promueven figuras como Gabriel Rufián.
Sin embargo, la propuesta de primarias ha encontrado resistencia dentro de la confluencia magenta, integrada por Movimiento Sumar, Izquierda Unida (IU), Más Madrid y Catalunya En Comú. Diversas voces autoritarias y perfiles parlamentarios del bloque critican la iniciativa, argumentando que la unidad debería construirse mediante negociaciones extensas y compromisos continuos, dejando las primarias como último recurso.
Según los dirigentes de Sumar, la condición para aceptar la participación de Podemos sería que este se alineara con los acuerdos ya establecidos entre las cuatro formaciones, lo que implicaría que la única opción viable sería una lista única de la izquierda, al menos a nivel estatal.
Las declaraciones de Pablo Iglesias, que calificó a Montero como la mejor candidata y habló de una posible alianza, no han aclarado la situación. Iglesias también manifestó su escepticismo respecto a la candidatura de Ernest Urtasun y acusó a otros partidos de izquierda de intentar marginar a Podemos.
Dentro del bloque magenta, los más reticentes son Movimiento Sumar y Más Madrid, mientras que los representantes de los Comuns han mantenido el silencio. Por su parte, IU, que reconoce que las direcciones de Sumar y Podemos no coinciden en la actualidad, ha adoptado una postura más pragmática. Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, se mostró favorable a la idea de primarias abiertas y ha iniciado los trámites internos para definir a sus referentes de cara a las próximas generales.
Los obstáculos logísticos y legales que supone organizar primarias abiertas —como la gestión de los censos de afiliados bajo la normativa de protección de datos— han sido citados por Sumar como una razón para preferir un acuerdo de consenso sin abrir el proceso a personas ajenas al espacio progresista.
En el ámbito autonómico, los partidos nacionalistas que colaboran con Sumar, como Compromís y Més per Mallorca, han señalado que, aunque no exista un acuerdo a nivel estatal, pueden alcanzarse alianzas a nivel regional o provincial. Este planteamiento se puso de relieve en las negociaciones para las elecciones autonómicas de Andalucía, donde Sumar y Podemos intentaron una tregua que finalmente no prosperó.
El caso andaluz muestra cómo, a pesar de los intentos de unidad, persiste una profunda desconfianza entre las formaciones. Sumar había trabajado en solitario durante un año antes de abrir la puerta a Podemos, mientras que este último se autodenominaba la “izquierda valiente” tras las derrotas en Aragón y Castilla‑León. La presión de los dirigentes andaluces y las diferencias con Más Madrid llevaron a la ruptura del intento de coalición, dejando a ambas facciones sin acuerdo.
En resumen, la izquierda española se encuentra en una fase de intensa negociación y reconfiguración. Mientras Podemos busca consolidar su posición mediante primarias abiertas y una posible alianza con Sumar, las otras formaciones del bloque magenta prefieren avanzar a través de acuerdos consensuados que mantengan la unidad sin abrir el proceso a la competición interna. La evolución de estas dinámicas será decisiva para definir el panorama electoral de cara a las elecciones generales de 2027.
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