El 'contigo no, bicho' de la izquierda a Podemos: "Irene Montero moviliza el voto de la derecha"
Tras anunciar el año pasado que Irene Montero sería la candidata de Podemos a las elecciones generales, la dirigente ha dado un paso público para allanar el camino de su candidatura. La medida se interpreta como una jugada estratégica para presionar a los competidores directos dentro de la coalición Sumar, que aún no ha definido con claridad su proyecto de refundación ni su candidato.

El panorama de la izquierda española se encuentra en una profunda crisis de identidad y cohesión. La fragmentación, la falta de unidad tras la larga gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y la pérdida de banderas clave como la vivienda, junto a rivalidades personales arraigadas desde la década pasada, han debilitado su capacidad de ofrecer una alternativa consolidada.
Posicionamiento de los principales actores de la izquierda
En el contexto electoral actual, los sondeos sitúan a la suma de los partidos de Sumar y Podemos a menos de 13 escaños, una de sus peores cifras desde el 15‑M. La división interna se refleja en dos corrientes principales:
- La pablista: liderada por Montero e Ione Belarra, que continúa la línea de Podemos.
- La errejonista: representada por el bloque ecolaborista encabezado por Yolanda Díaz, aunque esta última ha quedado fuera de la ecuación tras su retirada política en febrero, manteniéndose solo en el Gobierno.
Montero ha abierto la puerta a la posibilidad de primarias conjuntas con las demás formaciones de Sumar, eliminando la idea de vetos y mostrando una mayor disposición a la colaboración. El discurso ha evolucionado: ahora se habla de una izquierda unida que pueda competir con la derecha, en lugar de la anterior retórica de “izquierda valiente” contra los “magenta”.
Sin embargo, varios partidos y líderes expresan reservas:
- Más Madrid y el sector liderado por Mónica García descartan cualquier alianza con Podemos, calificándola de “tóxica” y señalando que la presencia de Montero podría impulsar el voto de la derecha.
- Izquierda Unida se muestra más pragmática, aceptando la idea de primarias y de un modelo conjunto, aunque reconoce diferencias importantes a nivel interno.
- Movimiento Sumar mantiene la postura de que, en caso de consenso, podría integrar a Podemos en listas comunes, pero insiste en que cualquier acuerdo debe pasar por un proceso de primarias que legitime la candidatura.
Las críticas a la gestión de Sánchez y los llamamientos a su dimisión por parte de Podemos generan fricción con Sumar, que todavía contempla la posibilidad de renovar el Gobierno con Sánchez en 2027. Esta falta de alineación dificulta cualquier pacto amplio.
En cuanto a la búsqueda de un referente de la sociedad civil que pueda liderar la coalición, los intentos han fracasado. Nombres como Unai Sordo (CCOO) han sido descartados, lo que ha centrado la atención en Ernest Urtasun como la alternativa más reconocida dentro del Gobierno. La reciente apertura de Ada Colau a un posible salto a la primera línea política refuerza la idea de que la izquierda busca caras nuevas que puedan revitalizar su proyecto.
Con el calendario electoral a menos de un año, la izquierda tiene escaso tiempo para superar sus divisiones y presentar una candidatura coherente. Mientras tanto, los sondeos sitúan al PP y a Vox por encima de los 200 escaños, mientras que la izquierda, sin contar a los nacionalistas, apenas superaría los 115 escaños, por debajo de los 121 del PSOE en solitario.
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