El sueño de Alsina: "Me había acampado Ada Colau en casa"

En un sueño que combina la realidad política con la imaginación más disparatada, el autor describe cómo se encontró con Ada Colau en su propia casa, vestida con chanclas y sin la habitual flotilla de seguidores. Al iniciar la conversación, Colau le preguntó si quería votar por ella, mientras él le recordaba que todavía debía pagar los cien euros que le había costado reparar el telefonillo de su apartamento.

La protagonista del sueño afirmó estar “renovada” y presentarse como “Ada Colau del futuro”. Para respaldar esta afirmación, le mostró al narrador una serie de imágenes generadas por inteligencia artificial que la retrataban redecorando la Moncloa al estilo de 2030: cruzando el umbral del Palacio con el gesto de la victoria, cambiando el colchón por un futón y el somier por un tatami, y acompañada de jóvenes políticos como Pablo Iglesias, Mónica Oltra, Jaume Asens y Jaume Pisarello.

Una campaña digital y surrealista

Entre los retratos futuristas, el autor creyó reconocer a Jorge Verstrynge, aunque también consideró la posibilidad de que se tratara de Nicolás Sartorius, señalando que ambos parecen intercambiables en la era de la edición digital. El himno de campaña, según el “book” futurista, había sido encargado a un cantautor de izquierdas fallecido antes de su primer mitin.

Colau le preguntó al soñador si creía que podría convertirse en la primera presidenta del Gobierno de España. Él, intentando no desairarla, respondió con dudas y comparaciones, mencionando a Yolanda Molina, cuya candidatura terminó enviando su currículum a la OIT, y a Ana Botella, quien, según él, representaba al sector nostálgico del PP.

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El relato continúa con la petición del soñador a Colau de levantar la carpa que había montado en su pasillo, pues obstaculizaba la libre circulación y el acceso al baño. La confusión de la activista la llevó a intentar dirigirse a la Puerta del Sol, donde, según el sueño, se había instalado un campamento de ciudadanos indignados por el elevado precio de la vivienda.

Los observadores del sueño describieron la concentración como una mezcla de protestas contra Pedro Sánchez, Isabel  Díaz Ayuso, Alberto Feijóo, la coalición Sumar y, en última instancia, contra “la mre que los parió”. Un comentarista confundió la acampada con una manifestación de Vox, pero sus colegas aclararon que la diferencia radicaba en la ausencia de rezos y de peticiones a Dios para “llevar a Sánchez al infierno”.

Las entrevistas televisivas a los jóvenes acampantes mostraron a los participantes describiendo su tienda de campaña como “la primera residencia que tengo para mí solo”. Un anciano que había alquilado su autocaravana de los años ochenta para que los manifestantes pudieran ducharse, afirmó: “El hogar no se mide en metros, sino en afectos”. Este discurso fue analizado por un estudioso de Laclau, quien lo interpretó como una justificación de los minipisos y del paternalismo de los caseros.

De esta reflexión surgió el nuevo lema de la protesta: “O caen el paternalismo o cae el ayuso‑sanchismo”. El lema provocó confusión entre el público, ya que algunos escucharon “ni una Mari Carmen más”, interpretándolo como una prohibición del nombre propio.

En el desenlace onírico, Pedro Sánchez se postulaba para alcalde de Nueva York, mientras Carles Puigdemont se mostraba diariamente en El Prat, esperando ser escuchado después de haber regresado a España cuarenta y nueve veces sin lograrlo, al igual que Miriam Nogueras.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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