Mientras España quiere apagar sus nucleares, una startup del MIT inventa reactores prefabricados que se construyen como barcos
La transición hacia un modelo energético limpio no es sencilla, y la energía nuclear sigue siendo un punto clave en el debate. En España, el Gobierno actual mantiene su programa de cierre nuclear, con el objetivo de apagar reactores como los de Ascó y Cofrentes antes de 2030. Estas dos centrales aportan casi la mitad de la energía consumida en Cataluña y la Comunidad Valenciana. El Partido Popular, por su parte, ha prometido suspender este plan si gana las próximas elecciones.

Mientras tanto, en Estados Unidos la innovación se centra en acelerar la construcción de nuevas plantas nucleares, reducir sus costes y evitar los problemas financieros que han frenado al sector en las últimas décadas. El principal obstáculo de la energía nuclear no son sus riesgos ni la gestión de residuos, sino la complejidad de la obra civil: megaprojectos construidos desde cero en lugares remotos, con plazos de ejecución de más de una década, altos costos de capital y una mano de obra altamente especializada.
Blue Energy: prefabricación para una nuclear ágil
Para superar ese cuello de botella ha surgido Blue Energy, una start‑up fundada por el ingeniero Jake Jurewicz, exalumno del MIT. Su objetivo es que el despliegue de plantas nucleares sea tan rápido y sencillo como el de los proyectos eólicos, solares o de gas.
La estrategia de la compañía se basa en la prefabricación de enormes módulos de 1.500 toneladas, denominados “Blue Blocks”, fabricados en astilleros comerciales que ya cuentan con la infraestructura y la experiencia para construir estructuras de acero para la industria petrolera y de gas en alta mar. Cada bloque incluye la mecánica, la electricidad y la fontanería necesarias, y luego se transporta en barcazas hasta el sitio definitivo para el ensamblaje final.
Ventajas de la prefabricación

- Reducción del tiempo de construcción: de más de 10 años a aproximadamente 36 meses.
- Disminución del coste de capital: estimación de unos 5.000 USD por kilovatio, por debajo del costo medio de proyectos recientes como la planta de Vogtle (Georgia).
- Mayor previsibilidad y control de calidad al producir los módulos en entornos industriales controlados.
- Menor exposición a retrasos regulatorios y logísticos, al trasladar gran parte de la obra a puertos ya operativos.
Para mejorar la viabilidad financiera, Blue Energy propone un modelo híbrido. Las primeras plantas se financiarán y operarán con turbinas de gas durante los tres primeros años, lo que generará ingresos mientras se completa la construcción. Posteriormente, se incorporarán pequeños reactores modulares de agua ligera (SMR) fabricados por GE Vernova Hitachi, tecnología ya aprobada por la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) de EE. UU.
El primer proyecto de la compañía se ubicará en Victoria, Texas, con una capacidad de 2,5 GW. Se prevé que la fase de turbinas de gas entre en operación en 2030, y que a partir de 2032 se instalen hasta cinco SMR para completar la transición a energía nuclear.
En España, los sindicatos y organizaciones del sector advierten que el cierre nuclear forzoso aumentará la dependencia de los ciclos combinados, elevando tanto las emisiones de CO₂ como el precio de la energía en el mercado mayorista. En contraste, iniciativas como la de Blue Energy demuestran que la industria nuclear está intentando reinventarse, ofreciendo soluciones más rápidas, competitivas y alineadas con la transición energética global.
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