La cloaca en 'prime time': el espejo moral del sanchismo
El martes 27 de octubre, en plena precampaña de las elecciones del 29‑N, los diputados Irene Montero (exministra de Igualdad y eurodiputada) y Gabriel Rufián (portavoz de ERC en el Congreso) participaron en el programa de televisión “La Revuelta”. Durante la emisión, ambos políticos abordaron de manera explícita la temática del sexo oral, con Montero comentando que “es mucho más difícil encontrar a un tío que te coma bien el coño” y Rufián preguntando “¿y comer culo? Lo pregunto en serio”. El segmento provocó risas en el plató y generó una polémica que trasciende el ámbito del entretenimiento.

Contexto político y mediático
El episodio se produce en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y los medios públicos. La contratación del humorista David Broncano por RTVE, por un valor de 28 millones de euros para dos temporadas, fue aprobada directamente por la Moncloa. La presidenta interina de RTVE, Elena Sánchez, se opuso al acuerdo y fue destituida sin explicación. El director de contenidos de la corporación, José Pablo López, respaldó la operación y, meses después, fue nombrado consejero del nuevo Consejo de Administración de RTVE.
El 30 de octubre de 2024, un día después de la devastadora DANA que arrasó Valencia y dejó 232 fallecidos, el Ejecutivo y sus socios suspendieron la actividad parlamentaria, incluida la sesión de control al Gobierno, para aprobar por unanimidad (175 votos a favor y uno en contra) un decreto que modificó la composición del Consejo de Administración de RTVE. La medida se realizó sin la presencia de la oposición y fue criticada como un “decretazo” que consolidó el control del Gobierno sobre la televisión pública.
Según los críticos, la intervención del Ejecutivo en la gestión de RTVE ha transformado la cadena en un vehículo de propaganda partidista por las mañanas y en un espacio de vulgaridad por la noche, con el objetivo de “blindar” al Gobierno y “anestesiar” a la ciudadanía.
En otras democracias occidentales, un espectáculo similar protagonizado por altos cargos del Estado habría desencadenado una fuerte reacción institucional y social, con la dimisión de los implicados y la revisión de los mecanismos de control. En España, sin embargo, la práctica se ha normalizado y se presenta como parte de la modernidad política.
Los comentarios de Montero y Rufián, junto con la polémica sobre la gestión de RTVE, han reavivado el debate sobre la pérdida de decoro público y la degradación institucional. Para muchos analistas, la responsabilidad última recae en el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien atribuyen la “colonización” de organismos como el CIS, la Fiscalía General del Estado, el Tribunal Constitucional y el propio Parlamento.
La polémica ha generado una fuerte respuesta de los lectores, que han expresado su indignación y preocupación por la dirección que toma la política española, señalando que el uso de fondos públicos para programas de entretenimiento y la falta de controles adecuados ponen en riesgo la credibilidad de las instituciones democráticas.
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