La acampada de Sol se muda a "los barrios" tras atribuirse el adelanto electoral y se desvincula de quienes se niegan a desalojar
Más de un mes después de que el Sindicato de Inquilinas instalara las primeras tiendas de campaña en la Puerta del Sol como protesta contra el desahucio de Maricarmen Abascal, el campamento por el derecho a la vivienda ha comenzado su desmantelamiento. La mayoría de las comisiones organizadoras que integran Acampa 26S han acordado abandonar el céntrico kilómetro cero madrileño para emprender una “mudanza a los barrios” y transformarse en el Movimiento 26S.
Fin de la presencia física en la Puerta del Sol
En un comunicado conjunto, las comisiones anuncian que ponen fin a su presencia continua en Sol para concentrar sus esfuerzos en la preparación de la huelga general convocada para el 11 de noviembre. “Iniciamos la ‘mudanza’ a los barrios para convertirnos en un movimiento social y de clase trabajadora, finalizando así nuestra actividad en la Puerta del Sol”, se lee en el texto. Los portavoces aseguran que la lucha continuará “salga quien salga y esté quien esté en el Congreso de los Diputados después de las elecciones del 29 N”.
El colectivo se atribuye hitos como haber cambiado el marco del debate sobre la vivienda, la aprobación de dos reales decretos y haber forzado una convocatoria de elecciones anticipadas. “Nos despedimos de esta etapa cargados de aprendizajes y con la certeza de que los procesos colectivos no terminan cuando cambia el espacio que los acoge. La acampa ha sido un punto de partida; esto es sólo el comienzo”, enfatizan.
El desmantelamiento no se está llevando a cabo de manera ordenada. Los propios organizadores explican que el protocolo de desmontaje por etapas no ha podido ejecutarse “como se había deseado” debido a “distintas circunstancias” y al desgaste de las fuerzas tras semanas de ocupación.
En la plaza, el ritmo de retirada es muy lento y se han registrado momentos de fricción entre quienes recogen sus pertenencias y manifestantes sin inscripción que se niegan a marcharse. A este núcleo se suma la Asociación de Personas sin Hogar, un colectivo surgido en el marco de la acampa pero con “su propia organización y horizonte político”.
Acampa 26S ha dejado constancia de que, a partir de ahora, cualquier acción que emprenda ese colectivo responderá únicamente a su “voluntad y responsabilidad”, sin que exista vínculo de “representación, coordinación u organización” entre ambas partes.
El temor a incidentes y saqueos en la zona centro se ha intensificado tras las recientes convocatorias de la plataforma Blocus, que han llevado a alertas de seguridad en ejes comerciales cercanos como la calle Alcalá. Esta preocupación ha contribuido a la decisión de desmovilizarse.
La desmovilización también llega en un contexto de mayor presión administrativa y judicial. El lunes, la Delegación del Gobierno en Madrid remitió una comunicación formal a la comisión legal de la protesta, indicando que, transcurrido un “tiempo razonable” y habiendo atendido las reivindicaciones iniciales, “podría resultar legítimo poner fin” a la concentración. Este acto fue uno de los últimos realizados por el anterior delegado, Francisco Martín, antes de presentar su dimisión, siendo sustituido por Pilar Trinid.
Paralelamente, la Comunidad de Madrid elevó el conflicto a los tribunales este viernes, interponiendo una denuncia penal ante el Tribunal de Instancia contra el propio Francisco Martín. La acusación incluye presuntos delitos de prevaricación administrativa y omisión del deber de perseguir delitos por no haber ordenado el desalojo policial de lo que consideran una “acampa ilegal”.
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