Un comando de hackers al servicio de Kim Jong-un para saquear Binance: crónica del mayor robo de la historia de las criptomonedas
El pasado jueves el mundo de las criptomonedas sufrió el mayor atraco de su historia: unos 6.300 millones de dólares (más de 5.600 millones de euros) fueron sustraídos de Binance, la plataforma de intercambio cripto más grande del planeta. La operación, planificada con precisión milimétrica, se desarrolló en apenas media hora y dejó a millones de usuarios y a la propia empresa sin saber si volverían a ver su dinero.

Según la investigación publicada por el Financial Times, los atacantes actuaron con una velocidad implacable. A las ocho de la tarde, hora de Londres, robaron 500 millones de dólares distribuidos en cinco billeteras digitales controladas por Binance. En los siguientes 30 minutos la cifra se disparó hasta alcanzar los 6.300 millones, en forma de Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas.
Las firmas de análisis forense digital Chainalysis y TRM Labs, citadas también por The New York Times, identificaron a los responsables bajo el seudónimo “TrerTraitor”, una unidad de élite vinculada a los servicios de inteligencia de Corea del Norte. La misma entidad había sido acusada del robo a Bybit en febrero de 2025, cuando se sustrajeron 1.500 millones de dólares, cifra que ahora supera en Binance.
El ataque requirió semanas de preparación. Los ciberdelincuentes realizaron pruebas en la red Tor el día anterior y ensayaron el malware en monederos externos apenas cuatro horas antes del golpe definitivo. La intrusión inicial se produjo a través del ordenador portátil comprometido de un ingeniero de Binance, lo que les permitió explotar una herramienta interna de autorización de transacciones automatizadas sin necesidad de acceder a las claves privadas de las billeteras.
Respuesta de Binance y la comunidad
Ante la crisis, la cúpula de Binance activó un gabinete de emergencia mediante su plataforma interna de mensajería, que derivó en una videoconferencia con más de un centenar de empleados coordinándose en inglés y chino. La codirectora ejecutiva He Yi lideró las operaciones técnicas desde Abu Dabi.
El fundador y máximo accionista de Binance, Changpeng Zhao (conocido como “CZ”), utilizó la red social X para transmitir la evolución del incidente casi minuto a minuto a sus casi trece millones de seguidores. Entre emoticonos y llamamientos a la calma, Zhao reiteró que los fondos de los clientes estaban seguros, empleando la expresión “funds are SAFU”, referencia al Secure Asset Fund for Users (SAFU), el fondo de garantía de emergencia de la compañía.
En la misma plataforma, Zhao mantuvo un intercambio público con Elon Musk, quien había respondido con ironía a una publicación que comparaba la situación de Binance con la quiebra de FTX en 2022. Zhao recordó que Binance posee más de 1 000 millones de dólares en acciones de SpaceX, fruto de la inversión de 500 millones de dólares que apoyó la compra de Twitter. He Yi añadió que los ingresos anuales de Binance bastaban para cubrir el déficit sin necesidad de vender esas participaciones.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, comentó que en casos como este “la gente nunca vuelve a ver el dinero”, aunque confió en que Binance tenía la situación “bastante bajo control”. La firma vinculada a la familia Trump, World Liberty Financial, anunció la congelación de 27 millones de dólares en su divisa digital USD1 para apoyar a Binance.
Binance aseguró que asumirá la totalidad del perjuicio sin tocar el saldo de los clientes. El codirector ejecutivo Richard Teng declaró que la compañía dispone de más de 6.340 millones de dólares en tesorería y su fondo SAFU, que incluye aproximadamente 1.000 millones en Bitcoin. No obstante, reconoció que, tras agotar ese colchón, quedaba un agujero de unos 2.000 millones de dólares que describió como “doloroso pero manejable”, siempre que se logre recuperar la mayor parte de los activos retenidos.
En una maniobra sin precedentes, los emisores de stablecoins Tether y Circle activaron una orden de lista negra en sus contratos inteligentes una hora después del asalto, logrando congelar cerca de 3.000 millones de dólares del botín. Se trata de la mayor congelación de activos digitales de la historia financiera, aunque Binance aún debe superar trámites legales para reincorporar esos fondos a su balance.
Sin embargo, aproximadamente 2.400 millones de dólares se consideran perdidos de forma definitiva. Los atacantes, usando técnicas aprendidas en robos anteriores, desviaron casi 1.000 millones antes de que los bloqueos entraran en vigor, los cambiaron por criptomonedas sin emisores que no pueden ser bloqueadas y los lavaron a través de mezcladores digitales como Tron, dificultando enormemente su rastreo.
Las autoridades occidentales y organismos de la ONU advierten que el delito cibernético está financiando una parte sustancial del programa nuclear norcoreano. El botín se integraría en la llamada “Habitación 39”, la oficina encargada de gestionar los recursos del régimen de Kim Jong‑un.
El impacto en los mercados fue inmediato: el precio del Bitcoin cayó más del 3 % el viernes, perdiendo la barrera psicológica de los 77 000 dólares. La Asociación Española de Consumidores (Asescon) emitió una advertencia a los inversores minoristas, recordando que las criptomonedas no están cubiertas por el Fondo de Garantía de Depósitos ni por el Fondo de Garantía de Inversores, aunque la entidad esté autorizada bajo la normativa europea MiCA.
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