Doce vuelos afectados en Europa por falsas amenazas de bomba
Una serie de falsas amenazas de bomba paralizó este jueves al menos una docena de vuelos y a varios aeropuertos de Francia, Italia, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Austria, Polonia y Dinamarca, después de que el martes ya se hubieran registrado incidentes similares que obligaron a activar los protocolos de seguridad en toda la región.
El vuelo que cubría la ruta Dublín‑Roma fue desviado cuando, sobre el espacio aéreo francés, se activó una alerta de bomba. El avión aterrizó en la base aérea de Évreux, a unos 100 km al este de París, según confirmó a EFE el gabinete del primer ministro francés, encabezado por Sébastien Lecornu. El avión llegó sin incidentes con 151 pasajeros y seis tripulantes; sin embargo, equipos de artificieros realizaron inspecciones exhaustivas antes de autorizar su salida.
Impacto en los vuelos europeos
En el caso de Ryanair, tres vuelos con destino a Bulgaria y origen en Madrid, Londres y Copenhague fueron afectados por amenazas que resultaron ser falsas. El Ministerio de Transportes indicó que no se hallaron artefactos explosivos en ninguno de los aviones. Los vuelos procedentes de Madrid y Copenhague aterrizaron puntualmente en el aeropuerto Vasil Levski de Sofía; los pasajeros fueron evacuados, sus equipajes inspeccionados y se procedió al registro de los aviones. El vuelo originado en Londres fue desviado al aeropuerto de Plovdiv, a 120 km de Sofía, donde se aplicaron los mismos protocolos de seguridad.
Finnair también tuvo que enfrentar dos amenazas de bomba en sus rutas Helsinki‑Roma y Helsinki‑Viena. El vuelo AY1761, con 144 pasajeros, aterrizó en Roma a las 09:27 hora local bajo escolta de cazas italianos; las autoridades inspeccionaron la aeronave sin encontrar indicios de explosivos. El vuelo AY1471, operado por la compañía danesa Jettime, llegó sin problemas a Viena, al igual que un vuelo de Wizz Air en la ruta Milán‑Varsovia que realizó un aterrizaje de emergencia por la misma razón. El aeropuerto de Viena mantuvo sus operaciones con normalidad.
En Rumanía, la torre de control del Aeropuerto Internacional de Bucarest recibió una alerta de bomba sobre un avión de Wizz Air que volaba de Milán a Bucarest con 182 pasajeros y siete tripulantes. Los pasajeros desembarcaron y un equipo de artificieros revisó la aeronave sin encontrar objetos sospechosos.
Cuatro aviones con destino a Praga, también bajo amenaza de bomba, aterrizaron según lo programado en la capital checa; la policía confirmó que no se hallaron dispositivos peligrosos. En Bruselas, un avión polaco de la compañía LOT aterrizó en el aeropuerto Zaventem sin incidentes después de recibir una “alerta sospechosa”. La portavoz del aeropuerto, Ihsane Chioua Lekhli, aseguró que el aterrizaje se realizó en total seguridad y que se adoptaron medidas adicionales.
En el aeropuerto de Chopin, en Varsovia, una de las pistas fue cerrada temporalmente cuando otro vuelo de LOT con destino a París fue afectado por una posible amenaza. Se aplicaron los procedimientos habituales de inspección de avión, pasajeros y equipajes, pero la amenaza no se confirmó, permitiendo que el aeropuerto reanudara sus operaciones normales.
El aeropuerto de Copenhague también registró una falsa alarma que obligó al despliegue de la policía y de unidades especiales de las Fuerzas Armadas danesas especializadas en desactivación de explosivos, según informó la agencia Ritzau.
Esta oleada de falsas alertas ha puesto de relieve la necesidad de mantener protocolos de seguridad robustos y una coordinación estrecha entre autoridades aeroportuarias y compañías aéreas en toda Europa.
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