Europa le da la espalda a la propuesta de paz de Trump

La iniciativa de Estados Unidos para crear una "Junta de Paz" destinada a supervisar un plan de estabilización en Gaza ha encontrado fuertes resistencias diplomáticas en Europa. Alemania, Italia y España, junto con otros socios europeos, han rechazado sumarse al mecanismo tal como fue propuesto por la administración de Donald Trump, alegando incompatibilidades con sus ordenamientos jurídicos nacionales y con el marco de Naciones Unidas.

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Europa levanta barreras jurídicas y políticas

En una señal coordinada, Berlín y Roma marcaron distancias este viernes respecto a la estructura institucional planteada por Washington. Durante una rueda de prensa conjunta en Roma, el canciller alemán, Friedrich Merz, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, coincidieron en respaldar el objetivo general de promover la paz en Oriente Medio, pero rechazaron las “estructuras de gobernanza” propuestas por EE.UU. Ambos líderes argumentaron que el diseño actual de la Junta entra en conflicto con sus respectivas constituciones y sistemas legales.

Merz dejó claro que Alemania no descarta participar en un formato revisado. “Estamos dispuestos a hablar de nuevas formas de cooperación con Estados Unidos”, afirmó, subrayando que la objeción no es al fin último, sino al modelo institucional. El canciller indicó que Berlín podría considerar su participación si la Junta se reformulase para integrarse en un proceso más amplio, especialmente si incluyera una segunda fase centrada en Gaza. No obstante, insistió en que la versión actual no es viable para Alemania por cuestiones de competencias legales y legitimidad institucional.

Por su parte, Meloni fue más contundente en cuanto a los obstáculos jurídicos. Calificó la configuración de la Junta como incompatible con el marco constitucional italiano y pidió expresamente a Trump que “reabra” el diseño del organismo. “Tenemos apertura, pero existen problemas objetivos con la forma en que se ha configurado la iniciativa”, señaló, abogando por una estructura que permita la participación de países europeos sin generar fricciones legales.

Rechazos en cadena desde la UE

  • España ha descartado formalmente su participación. El presidente Pedro Sánchez anunció en Bruselas que la propuesta está “fuera del marco de Naciones Unidas” y carece de legitimidad al no incluir a la Autoridad Nacional Palestina.
  • Francia, Bélgica, Noruega y Suecia también han expresado su negativa, según fuentes europeas.
  • Dentro de la UE, únicamente Hungría y Bulgaria han mostrado disposición para sumarse a la iniciativa.

Sánchez subrayó que la decisión se alinea con la política exterior de España, basada en el multilateralismo, el respeto al derecho internacional y el sistema de la ONU. “Agradecemos la invitación, pero declinamos participar en esa Junta”, afirmó tras la reunión extraordinaria de líderes europeos, en la que también se discutieron las intenciones de Trump respecto a Groenlandia.

La UE exige compatibilidad con la ONU

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, elevó el tono institucional al expresar que la UE tiene “serias dudas” sobre el alcance, la gobernanza y la compatibilidad de la Junta con la Carta de Naciones Unidas. Costa dejó claro que los Veintisiete están dispuestos a colaborar con EE.UU., pero solo si cualquier mecanismo de transición actúa bajo la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Este planteamiento representa una advertencia directa a Washington: Europa no respaldará iniciativas que pretenden actuar como plataformas de influencia global al margen del sistema multilateral. La Junta, presentada por Trump en el Foro de Davos, inicialmente enfocada en Gaza, podría extenderse a otros conflictos, pero sin garantías jurídicas y cobertura internacional, su viabilidad en el escenario europeo es mínima.

Por ahora, los apoyos a la Junta provienen principalmente de países como Israel, Argentina, Paraguay y Egipto. Sin embargo, la creciente desconfianza en Europa, unida a la fractura interna dentro de la UE, pone en duda su capacidad para convertirse en un actor clave en la gestión de conflictos internacionales. La posición común de Berlín, Roma y Madrid refuerza un mensaje claro: la paz en Oriente Medio requiere legitimidad, inclusión y respeto al derecho internacional, no estructuras unilaterales.

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