PIB 2025 sorprende con frenazo inesperado tras repunte en último trimestre
La economía española cerró el año 2025 con un crecimiento del 2,8%, según los datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que supone una desaceleración de siete décimas frente al 3,5% registrado en 2024. Pese a esta moderación en el ritmo anual, el último trimestre del año mostró una clara aceleración, al registrar un avance del 0,8% respecto al trimestre anterior, la tasa más alta del ejercicio.

Impulso del consumo y la inversión
Este repunte en el cuarto trimestre se sustentó principalmente en la fortaleza de la demanda interna, que contribuyó con un punto entero al crecimiento del PIB. En este sentido, el Ministerio de Economía destacó el "dinamismo del consumo de los hogares y de la inversión", factores clave para mantener la senda expansiva en un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y geopolítica.
En contraste, el sector exterior restó dos décimas al crecimiento, debido a una evolución menos favorable de las exportaciones en relación con las importaciones. Este desempeño refleja los desafíos que sigue enfrentando la competitividad exterior de la economía española, especialmente en mercados clave afectados por tensiones comerciales y cambios en las cadenas globales de suministro.
Datos interanuales en leve desaceleración
- El crecimiento interanual del PIB en el cuarto trimestre de 2025 fue del 2,6%, una décima por debajo del 2,7% del trimestre anterior.
- Esta tasa representa la más baja en dos años, desde el último trimestre de 2023, lo que confirma una moderación progresiva del ciclo económico.
- El avance trimestral del 0,8% es el más elevado del año 2025, lo que sugiere que la economía podría estar ganando algo de impulso hacia el cierre del ejercicio.
Los analistas interpretan estos datos como una señal de que, aunque el crecimiento pierde algo de fuerza en términos anuales, la economía mantiene una base sólida gracias al consumo interno y a una inversión empresarial que, pese a las presiones inflacionistas, ha resistido mejor de lo esperado. No obstante, las autoridades económicas advierten que la sostenibilidad de esta dinámica dependerá en gran medida de la evolución de los tipos de interés, la política fiscal y las condiciones en la zona euro.
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