Trump habla con Irán pero prepara ataque militar secreto

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que mantiene contactos con Irán y que tiene la intención de continuarlos, a pesar de intensificar la presión militar sobre la República Islámica con claras advertencias de un posible ataque. Esta estrategia combina gestos diplomáticos, algunos de ellos mediados por Turquía, con un creciente despliegue militar en Oriente Medio y una serie de opciones bélicas evaluadas por el Pentágono.

“Las he tenido y planeo seguir teniéndolas”, respondió Trump a preguntas de la prensa sobre los canales de comunicación con Teherán, durante un evento en Washington donde se presentó un documental protagonizado por la primera dama, Melania Trump. El mandatario reiteró que su objetivo es alcanzar un acuerdo que impida a Irán desarrollar armas nucleares y que obligue al régimen a poner fin a la represión contra manifestantes, en alusión a las protestas recientes y su violenta contención.

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Presión militar y diplomacia simultánea

Trump no reveló con quiénes específicamente se están llevando a cabo las conversaciones, pero destacó el despliegue de una poderosa flota naval estadounidense en dirección al Golfo Pérsico. “Tenemos muchos barcos muy grandes y muy poderosos navegando en este momento, y sería fantástico si no tuviéramos que usarlos”, afirmó, enviando un mensaje calculadamente ambiguo que combina advertencia y apertura.

Desde Teherán, el gobierno iraní ha expresado que considera más probable una escalada militar que un acercamiento diplomático con Washington, contradiciendo así la narrativa de la Casa Blanca sobre la disponibilidad de diálogo. Mientras tanto, altos funcionarios estadounidenses han confirmado que el presidente ha recibido en los últimos días un conjunto ampliado de opciones militares contra Irán, que incluyen nuevos bombardeos a instalaciones nucleares y de misiles, operaciones dirigidas a desestabilizar al liderazgo del régimen, e incluso la posibilidad de incursiones de fuerzas especiales en territorio iraní.

Condiciones para un acuerdo

  • Fin permanente del enriquecimiento de uranio.
  • Entrega de reservas de uranio enriquecido, incluidos más de 400 kilos con alto grado de enriquecimiento.
  • Cese del apoyo a grupos aliados como Hamás, Hizbulá y los hutíes en Yemen.
  • Límites estrictos al programa de misiles balísticos, especialmente aquellos capaces de alcanzar a Israel.

En un mensaje publicado en redes sociales, Trump advirtió que el ejército estadounidense está preparado para actuar “con velocidad y violencia, si es necesario”, y exhortó a Irán a sentarse a negociar “un acuerdo justo y equitativo, sin armas nucleares”. “El tiempo se agota”, escribió, subrayando el carácter urgente de su postura.

Escenarios militares en evaluación

La Casa Blanca insiste en que aún no se ha autorizado ninguna acción militar ni se ha tomado una decisión final entre las opciones presentadas. “El presidente Trump tiene muchas opciones a su disposición con respecto a Irán”, afirmó la portavoz Anna Kelly. “Espera que no sea necesaria ninguna acción, pero el régimen iraní debería llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.

Funcionarios estadounidenses reconocen que cualquier operación contra Irán sería significativamente más compleja que la reciente intervención en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro. El secretario de Estado, Marco Rubio, admitió ante el Senado que un cambio de régimen en Irán implicaría un escenario mucho más difícil de gestionar.

Entre las opciones más arriesgadas figura el envío encubierto de comandos estadounidenses para sabotear partes del programa nuclear iraní que resistieron los bombardeos de junio. Aunque Trump ha afirmado que el programa fue “anulado”, documentos oficiales indican que solo fue “degradado significativamente”. Otra alternativa contempla una campaña de ataques selectivos contra líderes militares y políticos clave, con el objetivo de desencadenar una crisis interna que pudiera debilitar al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, de 86 años. Sin embargo, persisten dudas sobre quién asumiría el poder en caso de su caída y si un sucesor estaría dispuesto a negociar con Washington.

El papel de Israel en la tensión

Israel ha estado presionando para una tercera vía: nuevos ataques coordinados contra el programa de misiles balísticos iraníes, que los servicios de inteligencia aseguran que Teherán ha logrado reconstruir en gran parte tras los enfrentamientos de junio. El jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamkhani, advirtió que cualquier ataque estadounidense sería considerado un acto de guerra y que Irán respondería atacando Tel Aviv.

En paralelo, Estados Unidos ha reforzado significativamente su presencia militar en la región. El portaaviones Abraham Lincoln, equipado con cazas F/A-18 y F-35, opera en el mar Arábigo acompañado por tres destructores. Además, el Pentágono ha desplegado doce aviones F-15E adicionales y sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD para proteger a las tropas estadounidenses ante posibles represalias. Bombarderos de largo alcance, basados en territorio estadounidense, se mantienen en un nivel de alerta elevado.

Internamente, la administración Trump enfrenta también cuestionamientos sobre la base legal de una posible ofensiva sin autorización del Congreso. Se podría recurrir, como en ocasiones anteriores, al estatus de Irán como estado patrocinador del terrorismo, un argumento ya utilizado para justificar el ataque con drones que eliminó al general Qassem Soleimani en 2020. Sin embargo, el debate sobre los límites del poder ejecutivo en materia de guerra sigue abierto, mientras la tensión con Irán alcanza niveles críticos.

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