Junts destapa la crisis con el Gobierno y arremete contra Puente

El debate en el Senado este jueves adquirió una intensidad inusual, convirtiéndose en un escenario de fuertes enfrentamientos políticos, donde más allá de los datos y las explicaciones técnicas, prevaleció el peso simbólico de las palabras y los silencios. La doble comparecencia del ministro de Transportes, Óscar Puente, por el accidente del AVE en Córdoba y por la crisis en la red de Rodalies en Cataluña, se transformó en un careo político entre el Gobierno, el PP, Vox y, especialmente, Junts, que aprovechó la ocasión para reafirmar su distancia con el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

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Un ministro bajo fuego

Puente, recibido con gritos de "¡dimisión!" desde la bancada del PP y el respaldo de sus aliados, enfrentó durante siete horas un reclamo unánime de salida por parte de la oposición: PP, Vox, Unión del Pueblo Navarro y Junts exigieron su dimisión. ERC fue más matizada, calificando al ministro como “dimitido de facto” en Cataluña, mientras que formaciones como Más País, Bildu, PNV, Compromís y Geroa Bai le brindaron su apoyo. Sin embargo, Puente fue tajante: no tiene intención de dimitir. Afirmó que ha cumplido con sus obligaciones, que no se ha “escondido” como, según dijo, hizo el expresidente valenciano Carlos Mazón durante la DANA, y que puede mirar a las víctimas “con la cabeza bien alta” cuando se celebre el homenaje en Córdoba.

Junts exige dimisión y denuncia un colapso político

  • Eduard Pujol, portavoz de Junts, fue el más contundente: “Usted debe dimitir. Señor Puente, dimita. Això s'ha acabat”.
  • Acusó al ministro de representar un “sistema” que ha fallado tanto en el AVE como en Rodalies, achacando ambos desastres a la “incapacidad extrema” de gobiernos del PP y del PSOE.
  • Calificó a Rodalies como un “naufragio premeditado” y al accidente del AVE como el “fracaso de unos aires de grandeza” sostenidos en una cultura de dejadez.
  • Insistió en que “dimita dos veces” —una por cada crisis— y denunció que “el clamor en Cataluña es ‘fuera Renfe’”.

Pujol también arremetió contra el tono “triunfalista” de Puente, al que calificó de “obsceno”, y lo acusó de demagogia. “Hoy ha salido el peor Óscar Puente, chulito”, afirmó, destacando que Cataluña está “absolutamente caótica y colapsada”.

El debate de los datos y la ejecución

Puente defendió su gestión con cifras: comparó la inversión en ferrocarril durante el último año de Rajoy (1.700 millones) con la alcanzada en 2025 bajo Sánchez (5.000 millones hasta noviembre). Sin embargo, Junts no se conformó: reclamó el gráfico de la ejecución presupuestaria, donde Cataluña históricamente ha arrastrado retrasos. “Usted, que muchas veces se ha pasado de listo, hoy es el responsable del lío”, le espetó Pujol.

El ministro admitió que el estado de Rodalies es “pésimo, pésimo” y que el servicio “está muy mal”, pero lo atribuyó al déficit de inversión de gobiernos anteriores. No obstante, señaló que hay una “esperanza cierta y seria de mejora”. Confirmó que la inversión prevista hasta 2030 en la red catalana ascenderá a 8.000 millones, con un aumento de 1.700 millones respecto a lo previsto inicialmente.

Destacó que el Plan de Rodalies avanza a buen ritmo, concentrando la mitad de la inversión total del ministerio en Cataluña (600 millones de un total de 1.200), a diferencia del plan 2008-2015, que apenas ejecutó el 10% de los 4.000 millones comprometidos. “No es ideología, es física”, dijo, recordando que los trenes en Rodalies han sido adquiridos y puestos en servicio mayoritariamente por gobiernos socialistas.

La comparación con Ferrocarrils y el fondo del conflicto

Uno de los ejes del debate fue la comparación entre Rodalies y Ferrocarrils de la Generalitat, red autonómica que funciona con mayor eficiencia. Pujol la utilizó como prueba de que la gestión catalana es superior. Puente no lo negó: “Sería un necio si negara que FGC presta un servicio de mayor calidad”, pero matizó que Rodalies es una red mucho más antigua (más de 100 años), extensa (1.200 kilómetros frente a los 200 de FGC) y con trazados inadecuados hoy en día, algunos incluso junto al mar. Para el ministro, reducir el problema a una cuestión de gestión autonómica versus estatal es una “simplificación”.

Fuentes del entorno de Puente consideraron que Pujol “se pasó de la raya”, especialmente en el debate sobre Rodalies, con un tono “fuera de lugar”, aunque notaron que fue moderándose a medida que avanzaba la sesión. También reconocieron que el ministro “le devolvió algunos golpes”, incluyendo la alusión a que Junts comparte discursos con formaciones como Aliança Catalana.

La fractura con Junts y las cuentas en el Senado

Junts firmó su ruptura con el Gobierno en octubre y desde entonces ha optado por evidenciar ese divorcio. Aunque Podemos ha abierto la puerta a traspasar competencias migratorias a Cataluña, los posconvergentes mantienen su distancia. En el Ejecutivo consideran que el regreso de un escaño al PSOE, tras la renuncia de José Luis Ábalos, fortalece su posición: ahora, en muchas votaciones, basta con la abstención de Junts si el resto del bloque de investidura se mantiene unido.

En el PSOE reconocen la “dureza” de Junts, pero la ven en cierto modo previsible: “Rodalies es su tema y quieren destacar sobre ERC. Quieren mostrar incumplimientos del Gobierno, no romper del todo. El PP no les conviene como socio”, señalan desde la dirección del partido en el Senado. Para ellos, esta confrontación forma parte del “juego” en el que Junts se mueve para mantener su protagonismo político.

Pese a los intentos del Gobierno por reconstruir puentes, especialmente de cara al tramo final de legislatura y para garantizar estabilidad en temas clave como la actualización de pensiones, el tono del debate de este jueves muestra que la confianza con Junts no está cerca de recuperarse. Las palabras, los gestos y las exigencias en el hemiciclo dejaron claro que, por ahora, la relación sigue rota.

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