Ayuso lanza advertencia a Feijóo por pacto oculto de Sánchez con Vox

En la última reunión de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, celebrada en la sede de Génova, el debate estuvo marcado por una preocupación creciente ante el ascenso de Vox. Con pocas intervenciones formales, destacaron las palabras del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien, tras un discurso público en el que calificó al presidente del Gobierno de estar en "muerte clínica", reclamó responsabilidad a la formación de Santiago Abascal para no bloquear gobiernos autonómicos del PP. Tras él, intervinieron brevemente el presidente de Aragón en funciones, Jorge Azcón, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuyas declaraciones generaron especial atención dentro del órgano directivo.

Índice

La alarma ante el crecimiento de la ultraderecha

Ayuso no solo reconoció el impulso de Vox como una "lógica" consecuencia de sus anteriores resultados bajos, sino que afirmó que este avance está "coordinado por Pedro Sánchez", en un intento del Ejecutivo de desgastar al PP pese a sus victorias electorales. Aunque admitió no tener claro cómo frenar a la ultraderecha, subrayó que "hay que hacer algo, hay que actuar". Esta postura refleja un sentimiento compartido entre varios dirigentes populares, que consideran que el partido ha estado demasiado pasivo ante el crecimiento de Vox, a pesar de que ya se ha consolidado como fuerza clave en regiones como Extremadura y Aragón.

Según fuentes presentes en la reunión, la sesión tuvo un matiz de autocomplacencia inicial, intentando presentar el último resultado electoral como un triunfo. Sin embargo, bajo la superficie, crece una preocupación real: "Tenemos que estar más preocupados por Vox de lo que estamos ahora", confesó un dirigente popular. La dinámica actual beneficia a la ultraderecha, especialmente cuando el descontento ciudadano no encuentra en el PP una respuesta inmediata y efectiva.

Distintas estrategias, mismo resultado

  • María Guardiola, presidenta de Extremadura, optó por una campaña de confrontación directa con Vox, con escaso apoyo de dirigentes nacionales, y logró un diputado más.
  • Jorge Azcón, en Aragón, centró su campaña en el choque con el Gobierno de Sánchez y con figuras como Pilar Alegría, contando con el respaldo visible de líderes del PP como Ayuso, pero igualmente no logró frenar el avance de Abascal.

Este doble escenario evidencia que, tanto con estrategias de choque como de contención, el PP aún no encuentra la fórmula para detener el crecimiento de la ultraderecha. Un barón regional señaló que "Abascal se beneficia de la ola ultraconservadora en Occidente y del hecho de que, muchas veces, el enfado pesa más que la gestión", tal como ocurrió en Aragón.

Una advertencia desde Europa

Varios cargos populares hicieron referencia a ejemplos internacionales para advertir sobre el riesgo de normalizar el ascenso de la ultraderecha. Subrayaron que "no hay ningún partido de centro-derecha en Europa que aguante el crecimiento de otra formación a su derecha sin pagar un precio". En Francia e Italia, los conservadores han terminado diluidos o superados por opciones más radicales. El último ejemplo llegó en Portugal, donde la formación ultraderechista Chega alcanzó la segunda vuelta presidencial, solo superada por el socialista António José Seguro. Para los dirigentes del PP, es fundamental evitar que España siga esta trayectoria.

En el horizonte inmediato, aunque no se teme un sorpasso de Vox en regiones como Castilla y León o Andalucía, sí hay preocupación por la posible pérdida de la mayoría absoluta de Juanma Moreno. El presidente andaluz no asistió a la reunión por estar gestionando los efectos de fuertes temporales en su comunidad, pero su figura está en el centro del debate interno. Su modelo de gestión eficiente y moderada podría estar frente a su mayor desafío: mantener el apoyo ciudadano en un contexto de polarización creciente.

Feijóo, en su intervención, hizo un llamado a la reflexión: "Quizás no somos el mejor desahogo inmediato para el enfado, pero sí somos los únicos que pueden y quieren repararlo". Reconoció que el malestar social no surge de la nada, sino de una política que ha fallado en ofrecer rumbo y prioridades claras. "Hacerse cargo exige ambición, exige reconocer que hay cosas que no funcionan y que deben cambiar", afirmó, en lo que muchos interpretaron como un ejercicio cercano a la autocrítica. El mensaje es claro: si el PP no adapta su discurso y su estrategia, el espacio que hoy ocupa podría erosionarse en las próximas generales.

Mira tambien:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir