La SEPI exige salida de Escribano para avanzar en Indra
El Gobierno español ha intensificado su presión sobre Ángel Escribano, presidente de Indra, tras hacer pública la preocupación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) por el conflicto de intereses derivado de la posible integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa familiar que preside junto a su hermano Javier. En una comunicación remitida a última hora del miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el organismo público liderado por Belén Gualda subrayó que el análisis de la operación no puede continuar mientras persista la situación de conflicto, pese a las medidas de mitigación adoptadas por la compañía, como la creación de una comisión ad hoc para evaluar la fusión por absorción propuesta por Escribano.

La SEPI exige claridad antes de seguir adelante
La SEPI, dependiente del Ministerio de Hacienda, fue clara en su mensaje: cualquier operación con EM&E no debe servir como mecanismo para resolver el conflicto de interés, sino que este debe resolverse previamente. “Este conflicto debería despejarse antes de acometer el análisis de la operación”, señala el comunicado, en una clara alusión a la exigencia de que Escribano abandone la presidencia de Indra. El organismo público ha solicitado formalmente que esta situación se resuelva para poder continuar con el estudio de la fusión y tomar una decisión que garantice el interés de la compañía tecnológica.
Presión política y resistencia del presidente

- El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha decidido bloquear la operación tal como fue planteada.
- Moncloa, a través de la Oficina Económica de Presidencia y su jefe, Manuel de la Rocha, está impulsando activamente la salida de Escribano.
- El empresario se resiste a abandonar el cargo, argumentando contar con el respaldo del consejo y de los principales accionistas.
La tensión ha tenido un impacto directo en el mercado: Indra sufrió una caída superior al 6% en bolsa tras conocerse la postura de la SEPI, en un contexto de volatilidad tras haber revalorizado un 180% desde que Escribano asumió la presidencia hace apenas un año. Su nombramiento fue promovido por el propio Gobierno, que lo situó al frente de la compañía tras el cese de Marc Murtra, quien a su vez fue designado presidente de Telefónica.
Los frentes en juego
Escribano mantiene un peso significativo en Indra, con un 14% del capital a través de EM&E, que también tiene presencia en el consejo con su hermano Javier. Entre sus aliados está el fondo Amber Capital, vinculado a Joseph Oughourlian, presidente de Prisa. Sin embargo, su posición se ha debilitado con la oposición frontal del Gobierno y de Sapa, la empresa vasca controlada por la familia Aperribay, accionista también de Indra. El equilibrio ahora depende de los consejeros independientes, a quienes el Ejecutivo ha comenzado a sondear para lograr una salida pactada o forzosa del presidente.
El próximo 25 de marzo está prevista una reunión del consejo de administración de Indra, donde inicialmente se esperaba analizar la fusión. Sin embargo, la SEPI ha puesto el proceso en pausa, condicionando cualquier avance a la resolución del conflicto ético. Mientras tanto, el pulso entre Moncloa y Escribano sigue escalando, con implicaciones directas para la gobernanza y estabilidad de una de las principales empresas tecnológicas del sector público español.
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