Cristo de El Greco vendido en secreto de Sevilla a Barcelona
Una importante obra de El Greco, *Cristo en la cruz*, fechada hacia 1590, ha sido incorporada a la Colección Casacuberta Marsans y desde este mes se exhibe en el Hospital de Sant Sever de Barcelona. Este lienzo, de 178 por 104 centímetros, es una de las primeras representaciones del tema de la crucifixión en la carrera del pintor cretense Doménikos Theotokópoulos. Hasta ahora, la pintura se encontraba en el oratorio del palacio sevillano del marqués de La Motilla, fuera del circuito público y con escasa visibilidad, lo que ha generado cierta desazón en Sevilla tras su salida de la ciudad.
Un Cristo en tránsito entre Italia y España
La obra muestra a Cristo aún con vida, con la mirada elevada al cielo, en el momento del grito evangélico: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Su composición es sobria y concentrada: el cuerpo estilizado, el paño de pureza, la corona de espinas y una mínima presencia de sangre refuerzan el carácter espiritual y místico de la escena. A los pies de la cruz, las calaveras aluden al Gólgota, mientras que en el horizonte, bajo y abierto, se distinguen figuras diminutas y una representación de Jerusalén que evoca formalmente al Escorial. La verticalidad y la aislamiento de la figura central buscan dirigir toda la atención hacia el rostro y el gesto de Cristo.
Según expertos, como Juan Antonio García Castro, exdirector del Museo del Greco en Toledo, esta pintura pertenece a uno de los momentos clave en la evolución del artista. Tras su etapa italiana, donde exploró formatos más pequeños y estudios iconográficos, El Greco desarrolló en España composiciones de mayor escala y carga emocional, en línea con las exigencias devocionales de la Contrarreforma. Esta obra, en ese sentido, marca una transición hacia un estilo más dramático y expresivo, en el que la fe y la experiencia interior prevalecen sobre el realismo.
El Greco visto por los modernistas

En Barcelona, la pintura se presenta en diálogo con obras de artistas como Santiago Rusiñol, Ignacio Zuloaga y José Gutiérrez Solana, estableciendo un recorrido que explora la recepción moderna del pintor en Cataluña a finales del siglo XIX y principios del XX. “Los modernistas no miraban a El Greco con una visión arqueológica, sino como un pintor de futuro”, explicó Ignasi Domènech, jefe de colecciones de los Museos de Sitges. “Lo encontraban desde el alma, desde la interioridad, como una alternativa al academicismo y al realismo que querían dejar atrás”.
Esta lectura no es meramente teórica. Rusiñol adquirió en París dos obras de El Greco —la *Magdalena penitente* y el *San Pedro arrepentido*— que instaló en el Cau Ferrat de Sitges, convirtiendo al maestro cretense en un referente estético y espiritual para una generación de artistas que buscaba una expresividad más profunda. Hoy, ese enfoque vuelve a cobrar vida en el montaje del Hospital de Sant Sever, que enfatiza la dimensión emocional y simbólica del arte de El Greco.
La incorporación del lienzo forma parte de una nueva selección de 46 obras que, desde 2024, se exponen en el antiguo hospital, sede de la Colección Casacuberta Marsans. Muchas de estas piezas no habían sido mostradas anteriormente al público. El conjunto abarca desde pintura gótica hasta autores del modernismo catalán como Joaquim Mir o Hermen Anglada-Camarasa. “El objetivo es hacer la colección más accesible y difundir el conocimiento del arte hispánico”, señaló Celia Querol, responsable de la colección.
Una partida silenciosa desde Sevilla
La salida de la obra de Sevilla se produjo tras su venta por parte del entorno del marqués de La Motilla, sin notificación previa a las instituciones culturales ni a la administración andaluza. La Consejería de Cultura confirmó que el lienzo no estaba declarado Bien de Interés Cultural, por lo que no existía derecho de tanteo ni consta haberse presentado oferta alguna de adquisición pública.
La pintura llevaba décadas en el palacio sevillano y solo había sido exhibida en contadas ocasiones. Su última aparición en España fue en 2023, en el Hospital de los Venerables, tras pasar por exposiciones en Budapest y Toledo en 2014. Su presencia en Sevilla está documentada al menos desde 1908, cuando el crítico Julius Meier-Graefe la describió como una obra que los propietarios “sacaron del rincón oscuro de la capilla”. Procedía, según fuentes de la época, de la colección del II conde del Águila.
La venta se produce en un contexto de escasez de obras de El Greco en manos privadas, lo que eleva su valor y dificulta su permanencia en circuitos locales. Aunque no se ha revelado el importe de la transacción, fuentes cercanas a la operación la califican como “excepcional”.
Con su instalación en el ábside del Hospital de Sant Sever, el *Cristo en la cruz* se convierte en una pieza central de la colección catalana y amplía la presencia del artista en Barcelona, donde el MNAC ya conserva cuatro obras suyas. Mientras tanto, en Sevilla, su ausencia deja un vacío simbólico y patrimonial, en una ciudad donde la obra del Greco era ya escasa y de acceso restringido.
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