Roque Star nació muerto y hoy desafía toda lógica con parálisis cerebral
Roque Star ha demostrado en su paso por *Por Fin* que su historia trasciende cualquier parte médico. A sus 19 años, con parálisis cerebral, más de cincuenta intervenciones quirúrgicas y una vida marcada por la supervivencia desde antes de nacer, el joven se presenta con una frase que define su actitud: "Soy un chico con parálisis cerebral, disfrutando de la vida". Una declaración sencilla, pero cargada de fuerza, que resume su forma de mirar el mundo: sin victimismo, con humor, música y una profunda conexión con quienes lo rodean.

Una vida marcada por la lucha y el amor
Su madre, María José Calvo, relató que Roque nació de forma prematura, a las 29 semanas de gestación, tras un desprendimiento de placenta durante un embarazo gemelar. "Él nació muerto, lo reanimaron", contó con emoción. Desde ese momento, la familia inició una larga travesía por hospitales, tratamientos y decisiones médicas de alto riesgo. A pesar de la incertidumbre constante, su madre resumió el valor fundamental que los ha sostenido: "Lo más importante es vivir".
Roque, lejos de ceder al dramatismo, ha hecho del humor una herramienta cotidiana. "Lo normal es aburrido", afirmó con una sonrisa, luciendo una sudadera con el lema *Normal is boring*. Nunca ha deseado ser "normal", y defiende con orgullo que su diferencia forma parte esencial de su identidad. "Desde que nací, soy así. Y eso no es un obstáculo, es yo", aseguró.
La música como refugio

- El rock es el eje central de su vida diaria.
- Lo primero que hace al despertar es encender la radio.
- Escucha música casi todo el día.
- Admira a Loquillo y no comparte el gusto por el reguetón.
Para Roque, la música no es solo entretenimiento: es compañía, terapia y forma de expresión. "Estoy con la radio puesta durante prácticamente todo el día", confesó, destacando cómo las canciones le dan ritmo y sentido a sus días.
El vínculo familiar como pilar
María José definió a su hijo como "el pegamento de la familia", un nexo que los une con amor, resiliencia y complicidad. Roque, por su parte, subrayó el papel fundamental de su entorno más cercano, especialmente el de su abuelo materno, Pablo, a quien llamó "la persona más importante de mi vida".
Sobre los años de quirófanos y hospitalizaciones, su madre recordó la angustia de acompañarlo en operaciones de alto riesgo, muchas veces sin certeza de que sobreviviría. Aun así, Roque resume su experiencia con una claridad contundente: "La vida pasa muy rápido".
Con madurez, ironía y una energía que contagia, el joven dejó clara su intención de futuro: quiere seguir ayudando a otras personas con su historia. Y lo hará sin renunciar a esa esencia infantil que aún conserva: "Nunca voy a perder a ese niño que llevo dentro".
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