Sánchez desata la polémica al acusar a Feijóo y Abascal de pactar con Irán
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pronunció este miércoles en el Congreso un discurso contundente contra la escalada militar en Irán, enmarcado en una sesión de pleno que cumplía casi un mes desde los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Teherán. Desde los primeros segundos, Sánchez evocó el histórico "No a la guerra" que movilizó a millones de personas en 2003 en oposición a la invasión de Irak, estableciendo un paralelismo directo entre aquel momento y la actual crisis. Acusó al PP y a Vox de "cobardía y complicidad" por su silencio o apoyo a las acciones militares, a las que calificó de "ilegales e injustas".

Un discurso político, no técnico
Lejos de una intervención descriptiva o burocrática, Sánchez optó por un tono claramente político y confrontativo, utilizando la memoria colectiva del rechazo a la guerra de Irak para criticar duramente a la oposición. Recordó que el 15 de febrero de 2003, más de tres millones de personas salieron a las calles de España con un mensaje claro: "No a la guerra". Y afirmó que el entonces presidente José María Aznar arrastró al país a esa "locura" solo por satisfacer su ego: "quería que Bush le invitara a un puro y pudiera poner los pies sobre la mesa".
Subrayó que aquella intervención, que carecía de justificación legal y se basó en la falsa existencia de armas de destrucción masiva, desencadenó el "mayor desastre geopolítico desde Vietnam": más de 300.000 muertos, millones de desplazados, la disrupción del orden regional y el fortalecimiento de grupos como Al Qaeda y Daesh. Además, señaló que la postura de Aznar generó tensiones dentro de la UE, agravó la crisis migratoria y alimentó el terrorismo yihadista. En este contexto, criticó con dureza a Alberto Núñez Feijóo por insinuar que una nueva ola de atentados en Europa podría deberse a la regularización de inmigrantes: "¡Qué cinismo y qué falta de respeto a las víctimas!", espetó.
La historia se repite: de Irak a Irán

- Sánchez advirtió que "la historia se repite, no como farsa, sino como tragedia", y señaló que "a Aznar le han reemplazado Feijóo y Abascal, y a Bush, Trump".
- Destacó que Irán es un país dos veces más poblado que Irak en 2003 y con un peso económico cinco veces mayor, además de contar con un ejército más numeroso que los de Francia, Alemania e Italia juntos y con tecnologías avanzadas de defensa.
- Subrayó que el actual conflicto ya ha dejado cerca de 2.000 muertos, cuatro millones de desplazados en Irán y Líbano, una contracción del comercio y el turismo global, y un impacto directo en España con subidas de precios y una caída del Ibex del 9%, lo que supone una pérdida de 100.000 millones de euros para las empresas españolas en menos de un mes.
Para Sánchez, el balance de esta guerra es "un desastre absoluto": ha debilitado el derecho internacional, desestabilizado Oriente Medio, enterrado cualquier esperanza de paz en Gaza y beneficiado a actores como Vladimir Putin. Además, alertó de que en Irán se ha producido un cambio de liderazgo dentro del régimen: "Han cambiado a un Jameneí por otro, su hijo Mojtaba, aún más dictatorial, sanguinario y partidario de desarrollar armas nucleares".
Contraste entre gobiernos: acción frente a inacción
El presidente contrapuso la inacción del Ejecutivo de Aznar en 2003 con las medidas adoptadas por su Gobierno. Recordó que en aquella época no se aprobó ni una sola ayuda para proteger a ciudadanos, familias ni empresas. En cambio, su Ejecutivo ha aprobado un plan de respuesta con 80 medidas y 5.000 millones de euros, que será convalidado en el Congreso. Además, destacó que España ha denegado a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón, reafirmando su soberanía frente a guerras que considera ilegales.
También mencionó la evacuación de 8.000 ciudadanos españoles de Irán y países del Golfo, así como el impulso de un decreto ley para acelerar la transición energética y mitigar el impacto del conflicto. Sánchez ironizó con el exministro Cristóbal Montoro, al que acusó de estar "demasiado ocupado enriqueciéndose" como para preocuparse por la ciudadanía, en alusión al caso de corrupción que se investiga. Criticó, además, la hipocresía de la oposición al exigir ahora rebajas fiscales y reformas cuando, según dijo, no han presentado propuestas concretas ni han gestionado crisis similares.
Defensa de la soberanía y el multilateralismo
Sánchez reafirmó que España no será cómplice de "agresiones ilegales ni de mentiras disfrazadas de libertad". Insistió en que ser aliado de Estados Unidos no significa "obediencia ni seguidismo ciego", sino lealtad a principios como el derecho internacional y el multilateralismo. "Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que no beneficia a los intereses de los españoles ni de los europeos", afirmó, subrayando que España se ha convertido en una "referencia internacional en defensa de la paz".
En su réplica, no se ahorró críticas directas contra Feijóo, a quien acusó de carecer de conocimiento sobre Irán: "¿Sabe cuántos habitantes tiene? ¿Puede nombrar algún grupo étnico iraní?". Le reprochó que celebrara los bombardeos del 28 de febrero sin mostrar empatía y que repitiera argumentos "espurios" como los de Aznar: la caída del régimen como "victoria de la democracia", la amenaza nuclear o el supuesto apoyo a grupos terroristas. "¿Pero dónde lo ha leído, en OK Diario?", se burló, señalando que los servicios antiterroristas estadounidenses no detectaron riesgo real de bomba nuclear.
Finalizó con un juicio contundente: "Usted no está preparado para llevar el timón de este país. La política nacional o le queda lejos o le queda grande. Sé que las verdades duelen". Aunque intentó presionar al PP para que revelara su voto sobre el decreto ley anticrisis, no obtuvo respuesta. No obstante, el texto ya contaba con suficientes apoyos para salir adelante. El discurso de Sánchez, cargado de referencias históricas, contrastes políticos y un claro posicionamiento ético, dejó claro que su rechazo a la guerra no será negociable.
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