El mejor momento para visitar Venecia, aunque no se vea nada

En una mañana de febrero, justo después del Carnaval de Venecia, la ciudad se presentó envuelta en una densa niebla lacustre que ocultó prácticamente todos sus símbolos más reconocibles. Al desembarcar del vaporetto en la Plaza de San Marcos, el viajero no pudo distinguir ni la basílica ni el Campanile; solo la base del campanario se recortaba contra la bruma.

Sin poder ubicar los monumentos a primera vista, el autor se encaminó hacia el Palazzo Ducale, el palacio de los dogos, y tuvo que acercarse considerablemente para confirmar que la imponente estructura se encontraba en su sitio habitual. La misma situación se repitió con la Basílica de San Marcos y la propia plaza, que quedaron reducidas a sombras y fragmentos.

La niebla que transformó la experiencia veneciana

Desde la terraza de la suite Somerset Maugham, en el Hotel Gritti —considerado su alojamiento favorito y, a su juicio, el mejor de la Serenissima— la visión del Canal Grande y de la iglesia barroca de Santa Maria della Salute siguió siendo limitada. Sólo al día siguiente logró reconocer el templo que tanto fascinó al pintor John Singer Sargent.

Los vaporetti y los taxis acuáticos surgían de la espesa neblina como dianas móviles, desapareciendo tan pronto como aparecían, mientras la ciudad se mostraba como una acuarela plateada iluminada por luces artificiales que provenían tanto de embarcaciones como de farolas y ventanas ojivales.

Puntos Clave
  • La densa niebla lacustre de febrero oculta los principales símbolos de Venecia, como la Basílica de San Marcos y el Campanile, transformando la ciudad en sombras y siluetas.
  • El autor elige visitar la ciudad entre el Carnaval y las Bienales de primavera, cuando la afluencia turística es mínima, ofreciendo una experiencia más íntima y onírica.
  • Desde la suite Somerset Maugham del Hotel Gritti, la vista del Canal Grande y Santa Maria della Salute también queda limitada, reforzando la atmósfera de “sueño” que envuelve a Venecia.
  • El fenómeno de la niebla convierte la ciudad en una acuarela plateada iluminada por luces artificiales, creando una “redundancia onírica” que contrasta con el romanticismo habitual de Venecia.

El autor eligió esa semana de finales de febrero precisamente por su escasa afluencia turística, situándose entre el Carnaval y las Bienales de primavera, en un momento que describió como el “momentum nebulosum Venetiae”. En esa atmósfera, la ciudad se percibe más como un sueño que como un escenario histórico, una “redundancia onírica” que cubre un territorio ya saturado de romanticismo.

Como recuerda Félix de Azúa en su breve obra sobre la Venecia del siglo XVIII, “es tan fácil escribir sobre Venecia que, en realidad, es imposible”. La niebla de febrero reduce las posibilidades descriptivas, absorbe la fotografía y elimina los tonos típicos —salmones, ocres, beiges, terracotas— que suelen caracterizar los relatos de la ciudad.

El escritor también citó a Lord Byron, quien en el prefacio de *Marino Faliero* (1821) afirmaba que “todo en Venecia es, o fue, extraordinario; su aspecto es como un sueño y su historia como un romance”. En la niebla, incluso las fachadas de las callejuelas saludan al visitante con una presencia que evoca la obra de Antoni Tàpies, pero sin la firma del propio artista.

Aunque la visibilidad era limitada, la arquitectura seguía mostrando una dignidad estética evidente. Los muros, aunque descoloridos por la bruma, revelaban matices de salmones, ocres y terracotas que, pese a su desgaste, ofrecían una elegancia abstracta y material.

El autor concluyó su relato firmando el libro de visitas del Hotel Gritti, con la intención de volver en futuras ocasiones, y dejó una invitación a los lectores para que, al visitar el establecimiento, recuerden su experiencia y la atmósfera única que solo la niebla de Venecia puede ofrecer.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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