Irán llegó a ser el mayor importador de tecnología doble uso de España: las ventas desde 1991 hasta hoy
El Comité del Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en diciembre de 2006 un embargo de armas contra Irán, motivado por la “profunda preocupación” ante los numerosos informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre el programa nuclear iraní. Desde entonces, los países firmantes, entre ellos España, se comprometieron a no exportar ningún tipo de armamento a Teherán.

Sin embargo, las sanciones sobre armas no abarcan de forma exhaustiva la tecnología de doble uso, que puede emplearse tanto en aplicaciones civiles como militares. De este modo, aunque el embargo impida la venta directa de armamento, siguen filtrándose exportaciones de productos de doble uso, como ocurre en España con destinos bajo restricciones como Rusia, China e Irán.
Cifras clave de las exportaciones españolas a Irán
Según un análisis de los informes oficiales del Ministerio de Economía realizado por El Independiente, desde 1991 España ha exportado a Irán 354 137 772 euros en material de defensa. De esa cantidad, únicamente 9,4 millones de euros corresponden a ventas de armamento realizadas en los años 1991, 1992, 1996, 1997, 1998, 2000 y 2002; el 97,3 % restante se trata de productos de doble uso.
El Ministerio de Economía define la tecnología de doble uso como “aquellos productos, incluido el software y la tecnología, que pueden destinarse a usos tanto civiles como militares o nucleares”. La normativa exige que cualquier transferencia, sea de armamento o de doble uso, cuente con la autorización de las autoridades nacionales competentes.
Para reforzar la seguridad, la cartera dirigida por Carlos Cuerpo advierte que cualquier exportador que tenga conocimiento de que los productos de doble uso pueden contribuir a la proliferación de armas químicas, biológicas o nucleares, o a misiles capaces de transportarlas, está obligado a informar a la administración, que decidirá si autoriza o prohibe la venta.
A pesar de estas salvaguardas, España ha continuado exportando 324 millones de euros en tecnología de doble uso desde enero de 2007, apenas un mes después de que la ONU instaurara el embargo. El Ministerio justifica esta excepción indicando que “solo se permiten algunos productos y tecnologías de doble uso que no son susceptibles de utilización en programas de armas de destrucción masiva y siempre que no estén expresamente prohibidos”.
Los registros muestran que, en los 34 años analizados, hubo años sin ninguna exportación a Irán: 1993, 1994, 1995 y el primer semestre de 2025. El pico de ventas se alcanzó en 2008, con 61,9 millones de euros, lo que supuso el 40,2 % del total de exportaciones españolas de doble uso ese año. Los envíos incluyeron tubos de acero para calderas y aires acondicionados, válvulas para la industria automotriz, petrolera y petroquímica, un cromatógrafo de gases para el análisis de azufre en gas natural, un transformador monofásico, repuestos y herramientas para turbinas. El 91,26 % de estas entregas fueron a empresas públicas iraníes, controladas por el régimen ayatolá.
Otros años con importantes volúmenes de exportación fueron 2010 (39,2 millones de euros), 2009 (39 millones), 2016 (36,28 millones), 2012 (31 millones) y 2014 (26,4 millones). La menor cifra registrada se dio en 1997, con 1 275 000 pesetas, equivalentes a aproximadamente 15 166 euros al tipo de cambio actual.
En cuanto a la clasificación de los productos, hasta 2004 las exportaciones se limitaban a las categorías “armamento” y “tecnología de doble uso”. Desde entonces, los informes detallan subcategorías más específicas. La más significativa es “tratamiento de los materiales”, que supera los 326 millones de euros y engloba rodamientos, crisoles, máquinas‑herramienta, prensas isostáticas, instrumentos de medida, robots, simuladores de movimiento y centros de mecanizado.
En segundo lugar se encuentran los “sistemas de propulsión, vehículos espaciales y equipos relacionados”, con 3,9 millones de euros, que comprenden motores aeronáuticos y marinos de turbina de gas, lanzadores espaciales, sistemas de propulsión de cohetes (sólidos y líquidos), turboreactores, turbofanes, cohetes de sondeo, motores híbridos, equipos de apoyo al lanzamiento, cámaras ambientales y anecoicas, y vehículos de reentrada.
Los documentos oficiales señalan que, pese a que Irán está sujeto a múltiples embargos y restricciones de la ONU y la UE, sus exportaciones españolas siguen siendo objeto de control estricto, lo que permite que se mantenga el flujo de tecnología de doble uso bajo vigilancia.
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