Trump anuncia un alto el fuego de dos semanas y suspende los bombardeos a Irán al límite del ultimátum
Tras el ultimátum impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, a Irán, se produjo una inesperada reversión. Trump había advertido que “borraría del mapa toda la civilización iraní”, mientras que el papa León XIV pidió paz y contención en nombre de “los niños inocentes y los ancianos” que podrían morir.

Tres horas antes de que expirara el plazo, el mandatario estadounidense anunció en sus redes sociales que se había alcanzado un alto el fuego de dos semanas, gracias a la mediación de Pakistán. Irán confirmó la noticia.
Acuerdo de alto fuego bilateral
“Acepto suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas. ¡Será un alto el fuego bilateral!”, escribió Trump. Añadió que la medida está “sujeta a que la República Islámica de Irán acepte la apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz”. La respuesta del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghi, también fue publicada por la Casa Blanca.
La mediación de Pakistán, con el apoyo de China en la última hora, resultó decisiva para lograr el acuerdo.
En una declaración oficial, Trump aseguró que aceptaba los términos porque “hemos alcanzado y superado todos los objetivos militares” y que “estamos muy avanzados” en la consecución de “un acuerdo que llevará la paz a Oriente Medio”. El presidente reiteró que los objetivos habían evolucionado a medida que el conflicto se complicaba.
Poco después cesaron los ataques militares estadounidenses contra Irán. Israel también se sumó a la decisión, según informó la Casa Blanca. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, indicó que la tregua se aplicará en toda la región, incluido Líbano, aunque Israel no la incluiría en su territorio.
Esta pausa de dos semanas brinda tiempo para negociar un alto el fuego definitivo en la guerra iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Irán, por su parte, presentó una interpretación del acuerdo que incluye un plan de diez puntos. Entre los principales requisitos destacan la libre circulación de embarcaciones por el estrecho de Ormuz bajo coordinación con las fuerzas armadas iraníes, la retirada de todas las fuerzas de combate estadounidenses de la región, el pago de indemnizaciones, el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, la liberación de los fondos y activos iraníes congelados en el extranjero y la consagración de estos compromisos en una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. Irán describió el logro como “una victoria diplomática del pueblo iraní”. La cadena CNN señaló la interpretación iraní y Trump reaccionó con enojo contra el medio.
El mundo había estado atento a las amenazas de Trump y a las respuestas del régimen de los ayatolá, que controlan el estrecho de Ormuz, vital para el tránsito de alrededor del 20 % del gas y petróleo mundial. Un escalamiento del conflicto habría agravado la crisis económica y desestabilizado aún más la región. Ahora, Estados Unidos e Irán iniciarán negociaciones para definir un acuerdo definitivo, con posibles conversaciones previstas para el viernes en Islamabad.
En los días previos al alto el fuego, Trump había amenazado con bombardear todas las infraestructuras iraníes, incluidos puentes y centrales eléctricas, a partir de la tarde del martes (hora de EE. UU.) o a las tres de la mañana en España. Sin embargo, el ejército israelí atacó un puente ferroviario en la ciudad de Kashan y, según medios iraníes citados por The Guardian, destruyó otras decenas de infraestructuras. También se reportó el daño a una sinagoga en Teherán, pese a que Israel asegura no atacar lugares de culto.
“Esta noche morirá toda una civilización para no volver jamás. No quiero que eso ocurra, pero probablemente sucederá”, publicó Trump el martes por la mañana, añadiendo que esperaba que “mentes menos radicales” tomaran el control del país, en una amenaza que muchos calificaron de genocidio.
El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, describió a Trump como “una persona extremadamente enferma” y acusó a los republicanos de ser cómplices al arrastrar a Estados Unidos a una guerra sin fin. Schumer advirtió que cualquier republicano que se niegue a votar en contra de la guerra será responsable de sus consecuencias.
Irán, por su parte, advirtió que destruiría instalaciones de agua y energía de los aliados de EE. UU. en la región. Se llegó a mencionar la posibilidad de que la Casa Blanca considerara el uso de armas nucleares tácticas, aunque estas ideas fueron negadas públicamente.
Expertos como Vali Nasr, autor de *Iran’s Grand Strategy*, comentaron en X que “la amenaza es grotesca como mínimo. Las civilizaciones no se extinguen por bombardeos y la civilización iraní ha sobrevivido a mayores desafíos durante milenios; sobrevivirá y perdurará más allá de Trump”.
Los ayatolá, pese a la presión, mantuvieron una postura aparentemente impasible, haciendo un llamado a la población iraní a organizar “cenas humanas” en puentes e infraestructuras como forma de resistencia simbólica, mientras utilizaban un tono jocoso en redes sociales para burlarse de Trump.
Las negociaciones, impulsadas por Pakistán, avanzaron contrarreloj. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que solo Donald Trump sabía con certeza el desenlace de la noche. Finalmente, la cordura pareció imponerse, al menos de manera provisional.
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