Las contradicciones, la mala relación con su padre y las marcas en el terreno estrechan el cerco sobre Jonathan Andic
La jueza de Instrucción número 5 de Martorell (Barcelona) ha decretado este martes la prisión provisional de Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, Isak Andic, imponiéndole una fianza de un millón de euros. La decisión se sustenta en indicios de una participación activa y premeditada del acusado en la muerte de su padre, ocurrida en diciembre de 2024 en las cuevas del Salnitre, en Collbató (Barcelona).

En la resolución judicial, la magistrada destaca una serie de contradicciones en las declaraciones prestadas por Jonathan Andic en tres momentos distintos: el día de los hechos, el 14 de diciembre; en una segunda entrevista el 31 de diciembre; y en la comparecencia ante el juzgado este martes. En la primera versión, el hijo asegura haber avanzado cuatro o cinco metros delante de su padre, que se detuvo a hacer fotografías y que, mientras caminaba, escuchó un ruido y vio “un cuerpo rodando entre los matorrales”, acompañados de un fuerte golpe y un gemido de dolor.
En la segunda declaración, Andic afirma que solían conversar mientras paseaban, que el recorrido se había repetido dos semanas antes y que su padre utilizó el teléfono al iniciar la caminata, pero que después no volvió a verlo. Además, asegura que la relación entre ambos era “muy buena” tras asumir mayores responsabilidades en la empresa en 2015.
Incongruencias y evidencias que apuntan a la premeditación
La magistrada subraya que resulta poco plausible que, caminando juntos, Jonathan no haya percibido la caída de su padre. Las pruebas de localización del vehículo del acusado demuestran que estuvo en el entorno de las cuevas los días 7, 8 y 10 de diciembre, lo que contradice su versión de haber realizado el mismo recorrido solo dos semanas después del fallecimiento.
El informe de la Unidad de Intervención de Montaña de los Mossos d'Esquadra, elaborado tras diez simulacros, indica que la marca encontrada en el suelo, supuestamente producida por el cuerpo de Isak Andic, solo podría haberse generado tras al menos cuatro pasadas en ambos sentidos, ejerciendo presión deliberada con la suela de unas zapatillas semejantes a las que llevaba el fallecido. Según los peritos, un único deslizamiento no sería suficiente para crear la huella observada.
El peritaje forense concluye que la caída del fundador de Mango se asemeja a un deslizamiento por un tobogán, con los pies adelantados y sin lesiones en las palmas de las manos, lo que descarta la hipótesis de un simple tropiezo o resbalón sobre una piedra.
Las llamadas realizadas al Sistema de Emergencias Médicas (SEM) también presentan inconsistencias. En la primera llamada, el hijo informó que su padre había caído por un barranco en Montserrat; en la segunda, modificó la versión, alegando que caminaba por delante, escuchó el ruido de piedras y, al girarse, vio a su padre gritar y caer. Estas versiones difieren de la declaración prestada ante los Mossos, donde afirmó haber visto “un cuerpo rodando entre los matorrales” antes de escuchar el golpe.
En cuanto al móvil utilizado en el momento de los hechos, la investigación revela que Andic sustituyó su teléfono por uno nuevo y borró el contenido del dispositivo anterior, que desapareció en circunstancias extrañas coincidiendo con la reapertura del expediente judicial en marzo de 2025. La secretaria de Isak Andic aseguró que el móvil había sido robado en Quito (Ecuador) durante un viaje corto del 24 al 26 de marzo de 2025; sin embargo, los Mossos no han encontrado evidencia que sustente la sustracción.
Los mensajes de WhatsApp entre padre e hijo, analizados por la Fiscalía, evidencian una relación tensa marcada por la “obsesión” de Jonathan por el dinero. El hijo habría solicitado una herencia en vida, a lo que su padre accedió para mantener la convivencia familiar. En 2024, Jonathan supo que Isak planeaba modificar su testamento para crear una fundación destinada a personas necesitadas; a partir de ese momento, su comportamiento cambió, intentando reconciliarse y admitiendo que su actitud respecto al dinero no era la adecuada.
La jueza resume los hallazgos señalando que existen motivos para sospechar de un móvil económico, una planificación previa del escenario y una manipulación emocional por parte del hijo para conseguir sus objetivos. Además, se ha detectado en sus escritos expresiones de odio, rencor y deseos de muerte hacia su padre, así como la búsqueda de una solución que le permitiera recibir la herencia en vida o, en última instancia, eliminar al predecesor.
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