Alsina, sobre la peculiar costumbre de Koldo de encargar sobres con billetes: "Aldama y asociados: le llevamos su corrupción a casa"
En 1888, a los treinta años, Antoni Gaudí formó parte de la Asociación de Excursiones Catalana, rival de la Asociación Catalana de Excursiones. A pesar de la competencia, ambas organizaciones organizaron una excursión conjunta a Santa María de Poblet, a la que Gaudí no pudo negar su participación.
El grupo partió de Tarragona en tren hasta La Espluga, donde abordó carruajes tirados por burros para ascender al monasterio. Allí, se encendieron bengalas de colores en recuerdo del incendio que había devastado el conjunto cincuenta años antes y se entonó una Salve Regina. Según el biógrafo Van Hensbergen, ese episodio transmitió a Gaudí “un sabor auténtico del mundo al que estaba a punto de entrar: un cóctel de fraternidad, catolicismo y catalanismo mezclado con el amor romántico hacia las ruinas y las causas perdidas”.
Ese mismo año, el librero Bocabella, conocido por su aversión a lo francés, colocó la primera piedra de un templo dedicado a la Sagrada Familia de Nazaret. El proyecto, inicialmente a cargo del arquitecto Villar, contó con la fundación de la Asociación de Devotos de San José para recaudar fondos, una forma de “crowdfunding” de la época, y la compra de un solar en el Poblet, anteriormente destinado a un hipódromo.
Gaudí asumió la dirección del templo al año siguiente, marcando un hito en la arquitectura de Barcelona. A pesar de no ser un ávido viajero, Gaudí defendía que los extranjeros debían venir a su tierra, una visión que se ha confirmado con la masiva afluencia turística a la ciudad, la cual hoy supera la capacidad de gestión del ayuntamiento.
Colaboraciones políticas y polémicas actuales
En el panorama político actual, la ministra Irene Montero (Podemos) compartió escenario con Gabriel Rufián (Esquerra Republicana), generando especulaciones sobre la posible reconfiguración de alianzas dentro de la izquierda española. Rufián, quien anteriormente criticó la imposibilidad de la política en una España “represora”, ahora colabora con Montero en un intento de “salvar a los votantes españoles de sí mismos”. La presencia de figuras como Ione Belarra y la ausencia de Carles Puigdemont añaden capas de complejidad a la dinámica interna de la izquierda.
Paralelamente, se reabre la investigación sobre presuntos flujos de dinero ilícitos vinculados al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Testimonios de Carmen Pano, colaboradora de Víctor Aldama, afirman que en 2023 se trasladaron fojas de billetes en sobres a la residencia de Ferraz, bajo la supervisión de Aldama y su asociado Koldo. Según la versión del PSOE, el dinero —aproximadamente noventa mil euros— habría sido destinado a reembolsar gastos de Koldo y del entonces secretario de Organización José Luis Ábalos, procedentes de la cuenta del partido.
Sin embargo, la falta de identificación del señor que recibió los sobres y la forma inusual de transportar efectivo han suscitado dudas sobre la existencia de ingresos no declarados. La defensa del PSOE sostiene que los fondos fueron parte de una operación interna transparente, mientras que la acusación plantea que la entrega de dinero en efectivo a través de terceros podría constituir un intento de ocultar pagos ilícitos.
El caso ha sido descrito por el periodista Alsina como un “ejercicio encomiable de transparencia”, señalando que la pista dejada por los sobres facilita el trabajo del tribunal. La primera sesión del juicio del caso Mascarillas concluyó con la afirmación de que, de confirmarse los indicios, la corrupción podría quedar acreditada en breve.
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