El control de Méndez-Monasterio sobre la comunicación de Vox enfrentó a Abascal y a Espinosa antes de su salida

El pasado 8 de agosto de 2023 Iván Espinosa de los Monteros, quien había sido el portavoz de Vox en el Congreso desde la fundación del partido, convocó una rueda de prensa en la sede parlamentaria para anunciar su dimisión de la primera línea política. La decisión llegó tras una intensa campaña electoral que incluyó discursos de alto impacto, como el cierre del acto en la Plaza de Colón el 21 de julio, donde pidió “apretar el botón verde” frente al “azul o el rojo” y urgió a los votantes a apoyar masivamente a Vox.

Espinosa justificó su salida alegando motivos familiares, aunque también expresó su deseo de ver a Santiago Abascal en Moncloa y señaló que “lo mejor de Vox está por venir”. Desde la sala de prensa, sin embargo, se percibió una presión del núcleo duro del partido, liderado por Abascal, y una reorientación hacia posiciones nacional‑populistas que dejaron al margen al ala liberal, ahora fuera de la formación.

Conflicto interno y acusaciones de financiación opaca

Según fuentes cercanas a Espinosa citadas por El Independiente, el desencuentro con Abascal tuvo su origen en la creciente externalización de la comunicación del partido a la agencia Tizona Comunicación, propiedad del asesor de Abascal Kiko Méndez‑Monasterio y del hijo del empresario Julio Ariza, Gabriel Ariza Rossy. Méndez‑Monasterio, sin ser militante de Vox, y Ariza, afiliado desde 2014, habrían incrementado su influencia hasta niveles que resultaron intolerables para Espinosa y otros dirigentes.

Espinosa advirtió al líder de que dependiera excesivamente de estructuras ajenas al partido, sobre todo en un ámbito tan estratégico como la comunicación. En la conversación, que describen como “fuerte”, también se cuestionó la confianza en los negocios de Méndez‑Monasterio y Ariza. El conflicto se había gestado meses antes, cuando se discutió la presentación de Ramón Tamames como candidato a la moción de censura, iniciativa impulsada por Méndez‑Monasterio.

Al día siguiente, El Mundo retomó la polémica, señalando la incorporación de nuevos rostros en las listas y la asignación de puestos de poder a personas con escasa preparación. Además, reveló que, pocas horas antes de anunciar su marcha, Espinosa se reunió con Abascal para transmitirle su decisión, reiterando que las divergencias eran estrictamente políticas.

El distanciamiento entre ambos dirigentes se ha acentuado en los últimos años, sobre todo después de la creación del think‑tank Atenea y del acercamiento de Espinosa a sectores del PP. Abascal y sus seguidores no asistieron a la presentación de Atenea y marginaron a Javier Ortega Smith, quien apoyó el proyecto. Desde entonces, Espinosa ha utilizado sus plataformas en X y entrevistas para cuestionar públicamente las decisiones de Vox.

En declaraciones a COPE, el exportavoz afirmó que “no lo conozco bien, es otra persona” y describió al llamado “búnker” –el núcleo duro alrededor de Abascal– como una “camarilla minúscula y desconocida para el gran público” que controla las decisiones del partido, lo que, según él, compromete la capacidad de Vox para gobernar o llegar a acuerdos con otras formaciones.

Puntos Clave
  • Iván Espinosa de los Monteros anunció su dimisión como portavoz de Vox el 8 de agosto de 2023, citando motivos familiares pero también señalando presión del núcleo duro del partido y la reorientación hacia posiciones nacional‑populistas
  • El desencuentro con Santiago 

Tras la apertura de expedientes contra Ortega Smith y José Ángel Antelo y sus posteriores expulsiones, Espinosa intensificó sus críticas, pidiendo una asamblea extraordinaria para debatir el rumbo interno del partido. En el manifiesto que sustenta la solicitud no se nombran a Méndez‑Monasterio ni a la familia Ariza, pero sí se denuncia la existencia de un entramado paralelo de entidades opacas, vinculadas a intereses económicos que exigen mayor transparencia.

Los críticos señalan que la red empresarial que gira en torno a Vox incluye a Tizona Comunicación, al instituto de educación superior ISSEP, a la fundación Disenso y a la editorial Homo Legens (IVAT S.L.). Según las acusaciones, estas estructuras se financian con subvenciones públicas, partidas parlamentarias y cuotas de militantes, y canalizan recursos hacia los directivos del partido.

Juan García‑Gallardo, exlíder de Vox en Castilla‑León, acusó a Abascal de percibir un “sobresueldo” a través de la editorial Homo Legens, donde su esposa habría cobrado 63.600 euros anuales por asesoría en redes sociales, lo que representaría un tercio de la facturación de la editorial. Asimismo, García‑Gallardo sostuvo que Disenso, aunque realiza una buena labor de difusión de ideas, sirve para colocar a familiares y allegados en puestos estratégicos, describiendo a la familia Méndez‑Monasterio y a la familia Ariza como “medios” del ecosistema Vox.

Espinosa, en entrevista con El Confidencial, reiteró la necesidad de debatir la financiación del partido sin “cámaras ni espectáculo mediático”. Al ser cuestionado sobre los 2,5 millones de euros anuales que Vox habría destinado a Disenso desde 2020 (más de 11 millones en total), aseguró que “hay que seguir euro a euro el dinero que sale de Vox, su destino último y su justificación”.

En los estatutos del partido, según Espinosa, se incluyó una cláusula de auditoría para garantizar la limpieza de las cuentas y la trazabilidad de los fondos de los simpatizantes. Sin embargo, el propio Espinosa advierte que la creación de un entramado externo que no aparece en esas auditorías hace que la supervisión del Tribunal de Cuentas resulte insuficiente, pues “se desvía dinero del partido de manera masiva hacia intereses particulares”.

Tizona Comunicación ha sido contratada por Vox desde la campaña andaluza de 2018, ofreciendo formación en comunicación a los diputados electos y organizando eventos como los Vistalegre. En 2019 la empresa facturó más de medio millón de euros al partido, lo que llevó al Tribunal de Cuentas a requerir mayor detalle sobre esos contratos “a dedo”. En 2024, según datos de El Confidencial, Tizona recibía 26.700 euros mensuales, superando los 320.000 euros anuales, mientras que en 2020 la facturación total alcanzó 1,3 millones de euros.

Ante la presión de los críticos, Vox emitió un comunicado destacando la “gran labor” de la consultora y recordando que en 2020 recibió el Napolitan Victory Awards, el máximo galardón en comunicación política, atribuyendo a Tizona y a Méndez‑Monasterio un papel esencial en la consolidación del partido como “tercera fuerza política”. No obstante, el exsecretario general del partido, número dos hasta noviembre de 2022, ha exigido la publicación del modelo 347, que detalla los pagos a proveedores, una solicitud que, según él, ya había hecho Macarena Olona sin obtener respuesta.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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