El Gobierno ejecuta a Escribano en Miércoles Santo
El pasado martes, Ángel Escribano, quien hasta hace unas horas ejercía como presidente de Indra, recibió el premio «Ejecutivo Ibex‑35 del Año», concedido por el diario Cinco Días. El principal accionista del periódico, Joseph Oughourlian, posee a través de Amber un 5 % del capital de Indra, lo que convierte al reconocimiento en un inesperado último homenaje a Escribano en medio de una fase de alta tensión con la administración central.
Durante la ceremonia, celebrada en la Bolsa de Madrid y a la que asistieron la mayor parte de los miembros del consejo de administración, Escribano pronunció un breve discurso en el que se describió como «un hombre de los que nunca se rinden». Sin embargo, el miércoles santo abandonó el cargo, tras una intensa presión ejercida por el Gobierno.
Renuncia de Ángel Escribano y reacciones del Gobierno
La decisión de Escribano de enfrentarse al Ejecutivo resultó arriesgada. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda, controla casi el doble de acciones de Indra que la familia Escribano y su hermano Javier. Además, el Gobierno es el principal cliente de la compañía, lo que convierte cualquier fricción en una cuestión de alto riesgo para ambas partes.
Manuel de la Rocha, jefe de la Oficina Económica de la Presidencia y figura clave en la disputa, habría utilizado todos los argumentos a su alcance —incluida la amenaza de suspender contratos estratégicos— para forzar la salida del presidente. Según fuentes consultadas, el Gobierno esperó el miércoles santo para poner en marcha su plan, aprovechando que gran parte de la población estaba fuera de la actividad habitual.
El entorno político ha señalado a varios posibles actores como “traidores” o “espías”, entre ellos José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra en aquel momento, y diversos consejeros independientes cuya lealtad se ha puesto en duda. Los representantes de la SEPI, nombrados por el Gobierno, también han sido mencionados como piezas clave en la maniobra.
En su carta de despedida, Escribano explicó que «los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además de desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y del sector». El empresario admitió que la presión del Ejecutivo había alcanzado un punto crítico, poniendo en riesgo la continuidad de la estrategia de defensa nacional que la compañía había venido impulsando.
Durante su gestión, Indra experimentó una revalorización del 184 % en bolsa en 2025, impulsada por su posición como «campeón nacional» de la defensa y por la situación internacional favorable. Escribano, junto a su hermano, sigue siendo accionista relevante a través de EM&E, la empresa que fundó y que actualmente se valora cerca de 2 000 millones de euros.
Ante la vacante, la SEPI ha propuesto como sucesor a Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa y conocido por sus vínculos con el Partido Socialista de Cataluña (PSC). Simón habría participado en la destitución de Álvarez‑Pallete y, según fuentes, perdió la confianza de Isidro Fainé al percibir una influencia gubernamental excesiva.
Mientras tanto, la comunidad empresarial y los fondos de inversión que apostaron por la gestión de Escribano siguen atentos a los próximos movimientos. La posible venta o reestructuración de EM&E, así como la evolución de la participación de Oughourlian en Indra, son variables que podrían redefinir el panorama accionarial de la compañía.
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