El libro de la vida está en el Gritti

Al día siguiente, impregnado de la melancolía que le produce no haber visitado el palacio de Byron y, quizá, también influido por los discursos de la gala de premios vistos por televisión, el autor bajó a desayunar al elegante comedor del Hotel Gritti, ubicado a pocos metros del Canal Grande. Tras un desayuno abundante con los manjares típicos del establecimiento, se dirigió al salón marmóreo del hotel, donde se exhiben dos retratos del legendario miembro de la familia, el barón Andrea Gritti, y donde abrió el libro de visitas.

La experiencia resultó sorprendente. Entre las firmas de personalidades como Chaplin, Karajan, Stravinski, Joseph Losey, Peter Ustinov, Woody Allen, Mia Farrow, la propia Greta Garbo y Susan Sontag, el autor encontró un espacio vacío entre los nombres de clientes ilustres. Inspirado por la reflexión de Lord Byron sobre el paso del tiempo, dejó su propio agradecimiento, firmó su nombre y anotó la fecha: febrero de 2026, como quien registra un momento en el “libro de la vida”.

Puntos Clave
  • Información destacada sobre El libro de la vida está en el Gritti
  • Detalles relevantes del tema
  • Puntos importantes a considerar
  • Conclusiones principales

El hallazgo de la placa de la Byron Society

Después de despedirse del lujoso hotel, el viajero tomó el vaporetto en la parada Santa Maria del Giglio, donde le esperaba su primo Andrew con equipaje. El barco recorrió gran parte del Canal Grande, cruzó bajo el puente de Rialto y se dirigió hacia el norte, en ruta al aeropuerto. A bordo, el capitán, un veneciano de carácter taciturno, permitió al autor permanecer en la cubierta mientras su primo se acomodaba en el camarote común.

Desde la cubierta, el autor contempló los majestuosos palacios del Canal –Gritti, Barbaro, Ca’ Foscari, Franchetti, Rezzonico– y, de pronto, avistó a mano derecha los palacios Mocenigo, entre los cuales destacó el Il Nero. En ese instante, la Byron Society había colocado una placa al borde del agua que proclamaba “Qui abitò Lord Byron”. El hallazgo provocó una intensa emoción, como si la búsqueda de la presencia de Byron en Venecia hubiese concluido.

El vaporetto siguió su recorrido bajo el puente de Rialto y pasó frente a otros palacios emblemáticos del norte de la ciudad, como el Vendramin y el Ca’ d’Oro. Al desembarcar, el autor se reunió con su primo y, sin explicar la razón, le declaró: “Estamos salvos”. El primo, sin preguntar, respondió con curiosidad sobre la gala de los Premios Goya, demostrando la desconexión entre ambos momentos.

C
Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

Mira tambien:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir