España da el golpe final al diésel y gasolina en 10 años

Hace apenas una década, los vehículos diésel eran la elección predominante entre los conductores españoles. En 2015, cerca del 63% de los nuevos compradores optaban por esta tecnología, seducidos por su menor consumo y una imagen que prometía ser más eficiente y menos contaminante. La alternativa eléctrica, por entonces, aún se movía entre dudas técnicas, limitaciones de autonomía y escasa red de carga. Sin embargo, en solo diez años, el panorama ha cambiado por completo. En 2025, apenas el 5,4% de los nuevos vehículos adquiridos en España fueron diésel, marcando el fin de una era.

El declive no ha afectado solo al diésel. El vehículo de gasolina, que en 2019 representaba el 60% de las ventas, también ha perdido terreno de forma constante. El año pasado, su cuota cayó hasta el 27%. Juntos, ambos tipos de combustión ya no superan un tercio del mercado, mientras el protagonismo se desplaza hacia tecnologías más limpias. El motor de combustión, antes rey indiscutible de las carreteras, hoy agoniza, acorralado por regulaciones, cambios en el comportamiento del consumidor y el auge de las alternativas electrificadas.

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El auge de los híbridos y el impulso del eléctrico

En 2025, más de 1,14 millones de españoles enfrentaron la decisión de qué tipo de coche comprar. La balanza se ha inclinado con fuerza hacia las opciones híbridas y eléctricas, impulsadas por ayudas públicas, la mejora de la infraestructura de carga y una oferta más amplia y competitiva. La opción que más se ha consolidado es la híbrida no enchufable, que representó el 35,3% de las ventas el año pasado. A esta cifra se suma un 9,5% correspondiente a los híbridos enchufables.

El coche 100% eléctrico, aunque aún minoritario, avanza a gran velocidad. Por primera vez, en 2025 se superaron las 100.000 matriculaciones: concretamente, 115.062 unidades, un 75% más que el año anterior. “Este cambio se debe en gran medida a las ayudas a la compra. Sin ellas, el mercado no tiraría como lo está haciendo”, asegura Raúl Morales, portavoz de Faconauto. No obstante, también se observa un cambio de mentalidad entre los consumidores, cada vez más convencidos por la caída de precios, el aumento de autonomía y la mayor disponibilidad de modelos.

Factores que aceleraron el fin del diésel

  • El 'dieselgate' (2015): El escándalo de emisiones manipuladas por parte de Volkswagen ensombreció la imagen del diésel y generó desconfianza generalizada hacia la tecnología.
  • Etiquetas medioambientales: La DGT limitó a la etiqueta C los vehículos diésel nuevos, mientras que los híbridos y eléctricos obtienen etiquetas ECO o CERO, con mayores ventajas en zonas urbanas.
  • Zonas de bajas emisiones: Su expansión en ciudades grandes ha restringido el acceso a vehículos contaminantes, desincentivando su uso.
  • Horizonte regulatorio: La UE anunció la prohibición de la venta de coches nuevos de combustión a partir de 2035, lo que desincentiva la inversión a largo plazo en diésel y gasolina.

Este contexto ha erosionado no solo el uso presente, sino también el valor futuro de reventa de los vehículos de combustión, especialmente los diésel, que ya se perciben como una opción residual.

El reto de la electrificación masiva

A pesar del crecimiento, el parque móvil español sigue siendo mayoritariamente antiguo y contaminante. Con una edad media de 15,5 años, solo el 9% de los 33 millones de vehículos que circulan en el país son eléctricos o electrificados. Desde ANFAC reconocen que, aunque hay avances, el ritmo sigue siendo insuficiente. La UE exige que en 2035 el 90% de los vehículos nuevos vendidos en su territorio sean electrificados, con apenas un 10% permitido para motores de combustión. Sin embargo, países como Alemania e Italia han pedido flexibilidad, considerando prematura una transición total.

“Sigue siendo un objetivo muy exigente. Necesitamos políticas más ambiciosas que conviertan el vehículo eléctrico en la primera opción del consumidor”, señalan desde ANFAC. Para lograrlo, insisten en la necesidad de acelerar la instalación de infraestructuras de recarga, mantener e intensificar las ayudas económicas y extender las medidas también al transporte industrial, donde la electrificación apenas alcanza el 2% del mercado.

El 'E-car' y la ofensiva europea por coches eléctricos asequibles

El gran obstáculo sigue siendo el precio. Para abordarlo, el Gobierno español ha lanzado el Programa Auto+ 2026, con 400 millones de euros destinados a incentivar la compra, producción e infraestructura de vehículos eléctricos accesibles. Entre las medidas, destacan ayudas para modelos por debajo de 35.000 euros antes de impuestos.

La competencia del mercado chino, que ya representa el 20% de las ventas de eléctricos en España, ha obligado a las marcas europeas a reaccionar. Volkswagen con su ID.2all, Renault con el Twingo y el mítico R5 reinventado, y Cupra preparan lanzamientos con precios agresivos para competir con marcas como MG o BYD. La apuesta por el 'E-car' —vehículos Económicos, Ecológicos y Europeos—, promovida por la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, se ha convertido en una hoja de ruta continental. España, con su Programa Auto+, se suma con decisión a esta transformación, buscando no solo modernizar su flota, sino también fortalecer su industria automotriz en la nueva era eléctrica.

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