La izquierda andalucista que rechazó a Yolanda Díaz y que crece en sus feudos de Cádiz y Sevilla
Con la convocatoria de las elecciones autonómicas del 17 de mayo, la escena política andaluza vuelve a polarizarse entre la izquierda tradicional y las nuevas formaciones surgidas a raíz de la ruptura del bloque de izquierdas en 2022. En este contexto, el partido Elante, liderado por el psicólogo José Ignacio García, ha decidido presentarse de forma independiente en la provincia de Cádiz, su principal bastión, mientras que la coalición Por Andalucía, integrada por IU, Podemos y el proyecto Sumar, busca una unidad de voto que le permita contrarrestar al PP y a Vox.

Contexto político en Andalucía
En las elecciones generales de 2023, la izquierda se reunió bajo la bandera de Sumar y la figura de Yolanda Díaz, pero Elante se negó a integrarse en esa alianza, argumentando la necesidad de una propuesta exclusivamente andaluza. La decisión se tradujo en una campaña aislada en Cádiz, donde el partido obtuvo 9 191 votos, una caída significativa respecto a los 41 488 alcanzados en las elecciones autonómicas de 2022 en la misma provincia, dentro de un total de 167 970 papeletas emitidas.
Las fuerzas nacionales de izquierdas —IU, Podemos y el movimiento Sumar— lograron mantener los seis escaños que conquistaron en noviembre de 2019, sustentando su posición en una propuesta andalucista y de corte anticapitalista que toma como referencia a Compromís, EH Bildu y el BNG. Para Elante, integrar Sumar significaba ceder soberanía y depender de una dirección nacional que podría limitar su capacidad de actuar en el Congreso, a pesar de la concentración de esfuerzos en Cádiz.
Los conflictos históricos entre los partidos de izquierda —las disputas entre Podemos y sus socios territoriales, la fragmentación de Más Médico y la posterior aparición de Más País— fueron también factores que influyeron en la decisión de Elante de mantener una vía independiente. La falta de consulta a las bases y la apuesta por una tercera vía que compita tanto con la derecha como con Vox se presentaron como argumentos clave del nuevo liderazgo.
Desde la salida de Teresa Rodríguez del ámbito político y el ascenso de José Ignacio García, el partido ha buscado consolidarse como una fuerza autónoma, capaz de colaborar en el Parlamento tanto en la oposición como en un hipotético gobierno de izquierdas. La estrategia de Elante se basa en un discurso de coherencia política que pretende atraer a votantes anticapitalistas y andalucistas que buscan una alternativa al PSOE sin perder la identidad territorial.
Por su parte, Por Andalucía ha instado a una mayor unidad para maximizar la representación bajo ideas prácticamente idénticas entre sus socios. La falta de acuerdo interno ha generado incertidumbre, especialmente tras la entrevista de un dirigente de El Independiente a principios de 2025, en la que criticó la falta de resultados de Sumar en el gobierno y su incapacidad para impulsar medidas como la exención del IRPF a los perceptores del Salario Mínimo Interprofesional.
En el ámbito nacional, la izquierda estatal atraviesa una crisis: Podemos registra mínimos históricos, y Sumar se encuentra en proceso de refundación. Esta situación ha reforzado la decisión de Elante de mantenerse alejado de alianzas que puedan comprometer su autonomía, mientras que Por Andalucía y Podemos reavivan el debate sobre la unidad de cara al cierre de candidaturas el viernes pasado.
Los últimos sondeos sitúan a Elante por encima del 6 % de los votos, frente al 4,6 % obtenido en 2022, con una proyección de ganar entre dos y cuatro escaños adicionales, incluso hasta cinco en algunos escenarios. Por Andalucía, en cambio, se prevé una ligera caída, manteniéndose alrededor del 5 % al 7,7 % de voto, con la posibilidad de perder un escaño.
El aumento de la popularidad de Elante se atribuye en parte a su presencia constante en la calle y a campañas centradas en temas como la vivienda, la sanidad pública, la educación y la dependencia, así como a su postura contra la turistificación y el rearme de bases militares en Rota y Morón. Su estilo comunicativo, basado en redes sociales, reels y videos explicativos, ha buscado conectar con el electorado joven y descontento con la izquierda tradicional.
En el Parlamento andaluz, García se ha consolidado como uno de los críticos más incisivos del gobierno de Juanma Moreno, utilizando actuaciones simbólicas —como llevar un melón al pleno para denunciar el sobreprecio de las exportaciones agrícolas o arrojar arena en el estrado para alertar sobre la sequía en Doñana— para ganar visibilidad y reforzar su imagen de oposición activa.
El PP, por su parte, ha aprovechado la fragmentación de la izquierda para reforzar su mayoría, considerándola una ventaja estratégica que le permite dividir el voto progresista y limitar la influencia de Vox. Sin embargo, voces dentro de Por Andalucía y Podemos sostienen que una coalición amplia podría alcanzar hasta diez escaños, superando los siete u ocho que se manejan actualmente.
El exdiputado de Podemos José Manuel Gómez Juro ha llamado a Elante a reflexionar sobre la necesidad de evitar la dispersión del voto, subrayando que la división perjudica a la izquierda en provincias como Jaén, Almería o Granada, donde la diferencia de un voto puede ser decisiva.
En definitiva, la campaña electoral andaluza se perfila como un enfrentamiento entre la estrategia de unidad de la izquierda tradicional y la apuesta por la autonomía territorial de Elante, con ambas partes compitiendo por captar a los electores descontentos con el PSOE y el PP, mientras intentan mantener una posición de fuerza frente a Vox.
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