La vacuna que promete ser un escudo contra el infarto y las demencias como el alzhéimer (y tienes en tu centro de salud)
Un estudio de gran escala presentado en la sesión científica anual del American College of Cardiology ha revelado que la vacuna contra el herpes zóster, conocida comercialmente como Shingrix, no solo previene la culebrilla, sino que también disminuye de forma significativa el riesgo de eventos cardíacos graves y de deterioro cognitivo en adultos mayores.

El trabajo, liderado por el Dr. Robert Nguyen de la Universidad de California, analizó los historiales médicos de más de 246 000 pacientes con enfermedades cardíacas preexistentes. Los resultados indican que los individuos vacunados presentaron una probabilidad casi 50 % menor de sufrir complicaciones cardíacas serias durante el año posterior a la vacunación.
Impacto cardiovascular de la vacunación contra el herpes zóster
Entre los hallazgos más relevantes, la investigación muestra:
- Una reducción del 32 % en el riesgo de infarto de miocardio.
- Una disminución del 25 % en la probabilidad de accidente cerebrovascular (ictus).
- Una menor incidencia de insuficiencia cardíaca.
- Una caída del 66 % en la mortalidad por cualquier causa entre los vacunados.
“Estos niveles de reducción son comparables a los beneficios observados al dejar de fumar”, explicó el Dr. Nguyen. La hipótesis principal sugiere que, al impedir la reactivación del virus varicela‑zóster, se evita la formación de coágulos y la inflamación que pueden dañar vasos sanguíneos del corazón y del cerebro.
Beneficios neuroprotectores

La misma vacuna ha sido asociada con una menor incidencia de demencia. Un estudio publicado en *Nature Communications* evaluó a 65 800 personas mayores que completaron la pauta de dos dosis y las comparó con 263 200 individuos no vacunados con características similares. Los resultados indican que los vacunados presentaron un 51 % menos de probabilidades de ser diagnosticados con demencia durante el periodo de seguimiento.
Otras investigaciones en revistas como *JAMA* y *Nature Medicine* reportan reducciones del riesgo de demencia, incluido el Alzheimer, que oscilan entre el 17 % y el 50 %, dependiendo del diseño del estudio y la población analizada. Los científicos atribuyen estos efectos a la disminución de la inflamación crónica y a la supresión de la reactivación viral en el sistema nervioso, lo que podría preservar la integridad de las neuronas.
Aunque la evidencia es prometedora, la mayoría de los estudios son observacionales y aún no se cuenta con ensayos clínicos aleatorizados que confirmen una relación causal directa entre la vacunación y la prevención de la demencia.
En la actualidad, la vacuna contra el herpes zóster se administra según el calendario de vacunación de la Comunidad de Madrid a personas de 65 a 84 años y a adultos mayores con condiciones de riesgo o inmunosupresión. La directora general de Salud Pública, Elena András, señaló que “las decisiones iniciales del programa se basan en la evidencia de prevención del zóster y sus complicaciones, pero seguimos monitorizando las nuevas evidencias que podrían ampliar los criterios de vacunación”.
El fabricante GSK, responsable de Shingrix, confirmó que está realizando estudios adicionales para entender mejor la posible relación entre la vacuna, la protección cardiovascular y la salud cognitiva, aunque reconoce que se necesita más investigación.
Expertos en salud pública recalcan que, de confirmarse estos beneficios adicionales, se deberán reevaluar los criterios de costo‑efectividad y la estrategia de ampliación del programa, siempre alineados con las recomendaciones nacionales y la disponibilidad de nueva evidencia.
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