Javi Navarro rompe el silencio sobre el derrumbe del Sevilla
El Sevilla atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia reciente. Con apenas tres puntos por encima de la zona de descenso y a nueve jornadas del final de la temporada, el club ha decidido separarse de Matías Almeyda, quien deja el banquillo tras 32 partidos en el cargo. El técnico argentino había llegado con el encargo de enderezar un proyecto desdibujado, pero no logró revertir la inercia negativa que arrastra el equipo desde hace varias temporadas.
Javi Navarro, excapitán y una de las figuras más emblemáticas del Sevilla en el siglo XXI, ha reflexionado sobre esta nueva crisis del conjunto hispalense durante su paso por los micrófonos de Rioestadio Noche. Con una trayectoria de ocho años en el club y una hoja de servicios llena de títulos —dos Copas de la UEFA (2006 y 2007), una Supercopa de Europa (2007) y una Copa del Rey (2007)—, Navarro conoce de cerca tanto los momentos gloriosos como las épocas de transición.
"Verlo ahora en esta situación te da tristeza, pero quienes hemos estado dentro del fútbol sabemos que son ciclos", afirmó. "Cuando llegué en 2002, el equipo acababa de ascender. Luego ganamos títulos, después volvió a caer, y más tarde volvió a levantarse. Hay clubes que son como un sube y baja. Espero que ahora el Sevilla vuelva a su sitio y recupere el buen camino".
El peso de la afición y la construcción del equipo
- Navarro destacó el impacto que tiene el entorno en el rendimiento del equipo: "En ciudades como Sevilla, con una afición tan apasionada, se vive muy bien cuando las cosas van bien, pero no se vive tan bien cuando van mal".
- Respecto a la reconstrucción del equipo, fue claro: "Tiene que haber varios jugadores que tiren del carro, y esos jugadores no se compran, se hacen".
- Sobre la situación actual, consideró que "es un cúmulo de muchas circunstancias que han formado una bola difícil de parar. Seguro que Almeyda quería hacerlo, pero a veces las cosas se escapan".
Para el exdefensa, el Sevilla es un club que debe estar peleando arriba, y su afición se merece verlo en ese nivel. "Al futbolista le afecta todo. A veces se tiende a culpar solo a la directiva, pero en realidad todo influye: resultados, presión, ambiente... Es un todo que pesa", concluyó.
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