Rey Felipe VI y Juliana Awada ¿romance secreto que sacude a Argentina?
Un inusual rumor ha sacudido los medios argentinos en las últimas horas, generando una ola de especulaciones que rápidamente se extendió por las redes sociales. Un programa de televisión de América TV lanzó una supuesta exclusiva sobre un romance entre el rey Felipe VI de España y Juliana Awa, ex primera dama de Argentina, desatando una tormenta mediática que mezcla desconocimiento sobre la monarquía española con afirmaciones sin fundamento alguno.

El segmento, emitido este lunes, aseguraba con tono sensacionalista que “el círculo rojo” en Argentina hablaba de una relación íntima entre Awa y un “español casado con instituciones”, al que finalmente identificaron como el rey de España. Sin embargo, los presentadores mostraron una notable confusión sobre la figura del monarca: lo llamaron “Felipe I de Borbón”, desconociendo incluso su título real, y afirmaron que había dado el discurso de Nochebuena “solo, sin Letizia”, llegando a especular que las luces apagadas en el Palacio Real el 24 de diciembre eran una señal de crisis matrimonial.
Las afirmaciones carecían por completo de verificación. Expertos en protocolo y fuentes cercanas a la Casa Real Española han reiterado en múltiples ocasiones que Felipe VI y la reina Letizia mantienen su vida pública y privada con discreción, pero sin indicios de separación o ruptura. Además, desde 2012 no existe ninguna información oficial que respalde una supuesta separación de hecho entre los monarcas, como afirmaron algunos panelistas.
¿Cómo surgió el rumor?
- El origen parece estar en comentarios difusos sobre la “rosca” argentina, donde se hablaba de una relación de Awa con un hombre español casado.
- Desde allí, sin pruebas ni fuentes confiables, el nombre del rey fue insertado en la narrativa.
- Los comentaristas de programas como ‘Intrusos’ y ‘América TV’ amplificaron la teoría sin cuestionar su veracidad.
- Se destacó incluso una supuesta “atracción física” entre Felipe VI y Awa, comparando el físico de esta última con el de la reina Letizia, a quien describieron como “delgada, igual que Awa”.
El vínculo entre ambas figuras se limita a una única coincidencia institucional: en 2019, durante la visita oficial del entonces presidente argentino Mauricio Macri a España, el matrimonio fue recibido por los reyes en el Palacio Real. En las imágenes de aquel encuentro, se observó una cordialidad protocolaria, común en eventos diplomáticos. Desde entonces, no ha habido contacto público ni privado conocido entre las familias.
Quién es Juliana Awa
Juliana Awa proviene de una de las familias más influyentes del sector textil en América Latina. Su apellido está ligado a ‘Awa’, una marca que evolucionó desde una pequeña tienda familiar hasta convertirse en un imperio de moda con presencia internacional. Criada entre Buenos Aires, París y Nueva York, Awa asumió un rol activo en la empresa familiar, aportando una visión moderna que renovó la imagen de la marca.
Su paso por la política fue indirecto. Al casarse con Mauricio Macri, quien fue presidente de Argentina entre 2015 y 2019, Awa se convirtió en una figura pública muy seguida, no solo por su posición, sino por su estilo impecable y su presencia en eventos internacionales. Fue considerada un referente de elegancia y sofisticación, y su influencia trascendió lo político para impactar en el mundo del diseño y la moda.
En 2026, tras varios años de separación de hecho, la pareja confirmó oficialmente su divorcio mediante un comunicado conjunto: “Hay procesos íntimos y personales que necesitan de tiempo, silencio y cuidado. Estamos cerrando una etapa. Vamos a tomar una pausa en este espacio para transitarla con respeto y calma”.
Desde entonces, Awa ha mantenido un perfil bajo, alejada de los reflectores. A diferencia de su exmarido, quien ha sido vinculado sentimentalmente con varias mujeres, ella no ha confirmado ninguna nueva relación. El repentino resurgimiento de su nombre en los medios, ahora ligado a un bulo de tintes casi surrealistas, ha sorprendido a su entorno cercano.
El episodio evidencia cómo, en la era de la inmediatez informativa, rumores sin sustento pueden escalar rápidamente hasta convertirse en fenómenos de opinión pública. En este caso, una mezcla de desconocimiento, sensacionalismo y especulación gratuita colocó a dos figuras públicas en una trama que no tiene base real, pero que, por unas horas, monopolizó la conversación en Argentina.
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