Alarma en Melilla el megapuerto marroquí que amenaza su supervivencia

La ciudad autónoma de Melilla vive con profunda preocupación el avance del megapuerto marroquí Nor West Med, un ambicioso proyecto estratégico que está a punto de entrar en funcionamiento a pocos kilómetros de su frontera. Con una inversión superior a los 4.700 millones de euros y una capacidad inicial de cinco millones de contenedores anuales, esta nueva infraestructura portuaria e industrial representa una amenaza directa para una economía local ya debilitada por años de asfixia comercial y la falta de respaldo del Gobierno español.

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Un proyecto marroquí que redefine la geografía logística del norte de África

El complejo Nor West Med, ubicado en la región del Rif, marcará un antes y un después en la proyección económica de Marruecos. Más allá de su vocación logística, el puerto incluirá la primera terminal de gas natural licuado del país, con una capacidad de 5.000 millones de metros cúbicos anuales, y una extensa zona industrial de 700 hectáreas que ya ha captado alrededor de 20.000 millones de dírhams en inversión privada. Según el Palacio Real marroquí, las obras básicas están prácticamente finalizadas, con 5,4 kilómetros de diques, cuatro kilómetros de muelles y cuatro centrales energéticas construidas. La puesta en marcha está prevista para el último trimestre de 2026.

El objetivo de Marruecos es claro: replicar el éxito de Tánger Med, hoy el principal hub portuario de África y del Mediterráneo. Nor West Med no solo ampliará su capacidad logística, sino que también fortalecerá su soberanía energética y consolidará al reino como puente estratégico entre Europa y el continente africano.

El impacto en Melilla: aislamiento y abandono

  • La economía de Melilla, históricamente dependiente del comercio fronterizo, lleva ocho años sin una apertura estable de la aduana con Marruecos.
  • El paso de mercancías sigue siendo esporádico, limitado y sujeto a autorizaciones puntuales, lo que impide a las empresas planificar su actividad.
  • Desde 2018, el cierre unilateral de la aduana ha provocado el cierre de negocios, pérdida de empleos y el colapso de sectores clave como el transporte y la logística.

Fela Mohatar, portavoz del Gobierno de Melilla, ha denunciado con dureza la pasividad del Ejecutivo español: “Marruecos tiene todo el derecho a desarrollarse, pero es inexplicable que España, conociendo las dificultades estructurales de Melilla, no haya hecho absolutamente nada para protegerla”. En este sentido, se critica la falta de reclamaciones formales ante la Unión Europea, pese a que Marruecos es un socio estratégico de Bruselas.

Fracaso de proyectos locales y frustración por la falta de inversión

El malestar se agrava por la cancelación de iniciativas clave para el desarrollo de la ciudad. En 2018, el Gobierno de Pedro Sánchez eliminó de un plumazo 300 millones de euros destinados a la ampliación del puerto comercial de Melilla, un proyecto que habría permitido ganar entre 25 y 50 hectáreas de suelo, trasladar actividades contaminantes fuera del centro urbano y mejorar su competitividad en el tráfico del Estrecho.

Tampoco se ha concretado la planta de gasificación prevista en el puerto, que habría reducido hasta en un 95% la contaminación de la central de Endesa en pleno casco urbano, además de generar empleo y atraer inversión. Para el Ejecutivo local, estos incumplimientos configuran un patrón claro de abandono.

Desde que el Partido Popular recuperó el control del Gobierno local a finales de 2023, se han impulsado nuevas líneas estratégicas en turismo de cruceros, atracción de talento universitario y captación de empresas tecnológicas. Sin embargo, desde Melilla se insiste en que no se puede renunciar a su condición de ciudad fronteriza: “Miramos hacia Europa, pero necesitamos que el Estado nos dé las herramientas para competir”, afirma Mohatar.

La situación social y laboral también preocupa. Se teme la eliminación de las bonificaciones a la Seguridad Social y se denuncia el encarecimiento de los vuelos, que dificultan aún más la conectividad con la península. “No pedimos privilegios”, concluye la portavoz, “solo igualdad de oportunidades con el resto del territorio nacional”.

Mientras Marruecos consolida su posición como plataforma logística global, Melilla se enfrenta a un escenario de aislamiento creciente. Con la aduana bloqueada y sin respuestas del Estado, la sensación de abandono se ha convertido en una constante en la ciudad autónoma. “Tenemos un Estado que no nos defiende”, repite Mohatar. “Y eso no puede seguir así”.

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