España vs Groenlandia ¿Lista para una guerra que nadie ve venir?
En Groenlandia, las temperaturas medias superan ligeramente los 19 grados bajo cero, y en algunas zonas pueden descender hasta los -40 °C. El hielo domina el paisaje, y los abrigos de plumas son una constante entre sus habitantes, que viven bajo un sol que apenas calienta. Sin embargo, en las últimas semanas no ha sido solo el termómetro el que ha marcado un cambio: la tensión geopolítica en la región ha aumentado significativamente, impulsada por las repetidas expresiones de interés del expresidente estadounidense Donald Trump por adquirir el territorio. Este escenario ha reabierto el debate sobre la preparación militar de las naciones de la OTAN para operar en climas árticos extremos, un reto logístico y táctico de alta complejidad.

Preparación militar en climas extremos
El general de división del Ejército de Tierra español, Juan Carlos Domingo, ya en retiro pero con amplia experiencia en unidades de montaña, destaca que no todas las fuerzas aliadas dentro de la OTAN cuentan con capacidades especializadas para operar en entornos como el ártico. En una entrevista con El Independiente, Domingo subraya que España, a través de su Mando de Tropas de Montaña, es uno de los pocos países que dispone de efectivos especialmente preparados para misiones en climatologías polares. Junto a Rusia, Francia, Alemania, Austria y Estados Unidos, España figura entre las naciones con brigadas de montaña altamente especializadas.
No obstante, el general aclara que el Mando de Tropas de Montaña español "no es una brigada", por lo que carece de los apoyos logísticos y de combate propios de una estructura de mayor envergadura. A pesar de esta limitación, destaca la profesionalidad y el alto nivel de entrenamiento de estas unidades, que están acostumbradas a operar en condiciones climáticas y geográficas extremas. "Los riesgos debidos al entorno podrían ser asumibles y estar razonablemente bajo control", asegura, siempre que las tropas desplegadas sean las adecuadas.
Los peligros de un despliegue inadecuado
- Según Domingo, enviar unidades no especializadas a Groenlandia sería un error grave, con consecuencias potencialmente fatales.
- La montaña y los climas extremos "no perdonan": un solo fallo puede condenar a una unidad entera, incluso en el mejor de los casos, a no regresar.
- Desplegar fuerzas como la Legión, por ejemplo, que no están equipadas ni entrenadas para este tipo de entornos, supondría una "gravísima responsabilidad" para quien tome esa decisión.
El general insiste en que operar en Groenlandia no es comparable a misiones en zonas áridas como Kabul. Las condiciones exigen una planificación minuciosa, equipo específico y tropas con formación constante en supervivencia, movilidad y combate en frío extremo.
Armamento y logística en el Ártico
Respecto al equipamiento, Domingo cuestiona la eficacia de los drones en estos escenarios. Las bajas temperaturas pueden provocar la formación de cristales de hielo en sus componentes, afectando su rendimiento y fiabilidad. Además, las armas convencionales —de infantería y artillería— también requieren adaptaciones, ya que su funcionamiento cambia en ambientes gélidos.
Las unidades de montaña especializadas cuentan con fusiles ligeramente modificados, ametralladoras antiaéreas y, especialmente, con el Transporte Oruga de Montaña (TOM), una pieza clave para moverse por terrenos inaccesibles. Sin embargo, incluso estos vehículos tienen limitaciones: "en montaña, nunca llega el motor a todas las cotas a las que hay que llegar", advierte el general. Por ello, los TOM deben utilizarse con combustibles y anticongelantes específicos, adaptados a las condiciones del entorno donde se desplieguen.
En este contexto, cualquier operación militar en Groenlandia exigiría no solo personal altamente preparado, sino también una logística meticulosa y recursos técnicos especializados. Un despliegue improvisado, advierte Domingo, no solo sería ineficaz, sino potencialmente desastroso.
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