España y Nicaragua al borde del conflicto diplomático expulsan embajadores

El Gobierno de Nicaragua ha expulsado al embajador de España, Sergio Farré, apenas unas semanas después de que presentara sus credenciales ante la cancillería nicaragüense. La medida, comunicada sin explicaciones oficiales por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, ha generado una inmediata respuesta diplomática desde Madrid. En lo que se califica como una medida de “estricta reciprocidad”, España ordenó la salida del embajador de Nicaragua en Madrid, Mauricio Carlo Gelli, así como la de otro diplomático acreditado en la embajada de ese país en España.

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Represalia diplomática por expulsión "injusta"

Según fuentes diplomáticas consultadas por Europa Press, la decisión española responde directamente a la expulsión tanto del embajador Farré como del jefe de la segunda misión diplomática de España en Managua. La medida fue anunciada el domingo y ya ha sido ejecutada: el embajador nicaragüense abandonó España en vuelo con escala en Roma, donde declaró que “cada país es soberano y toma sus decisiones”, sin hacer mayores comentarios.

Sergio Farré, diplomático de carrera desde 2005, fue nombrado embajador por el Consejo de Ministros el 2 de diciembre de 2023 y presentó sus copias de estilo el 2 de enero en Managua. Su labor, sin embargo, quedó truncada antes de poder asumir plenamente su cargo. Por su parte, Carlo Gelli había presentado sus cartas credenciales al rey Felipe VI en mayo de 2023 y participó incluso en la tradicional recepción del cuerpo diplomático en el Palacio Real apenas unos días antes de su salida forzosa.

Un contexto de creciente tensión

Las relaciones entre España y Nicaragua atraviesan un periodo de profunda tensión que se ha agravado en los últimos años. Tras la polémica reelección de Daniel Ortega en noviembre de 2021 —un proceso no reconocido por España ni por gran parte de la comunidad internacional—, el régimen nicaragüense acusó a España de “intromisión constante” en sus asuntos internos. En respuesta, el Ejecutivo español llamó a consultas a su embajadora en ese momento, María del Mar Fernández-Palacios, y rechazó categóricamente las acusaciones.

La situación se acentuó en 2023, cuando el Gobierno de Managua expulsó y privó de su nacionalidad a cientos de personas, entre ellas exfuncionarios, periodistas, académicos, empresarios y defensores de derechos humanos. España respondió ofreciendo la nacionalidad española a muchos de estos afectados, además de a opositores que permanecen encarcelados en Nicaragua.

Condena parlamentaria y presión en la UE

  • En marzo de 2024, el Congreso de España aprobó por unanimidad una proposición no de ley condenando las “violaciones sistemáticas” de derechos humanos en Nicaragua.
  • El texto exige el cese inmediato de la represión y llama a reforzar las sanciones de la Unión Europea contra el régimen de Ortega y Murillo.
  • Varios organismos internacionales, incluida la ONU, han advertido sobre la eliminación de garantías básicas en el país centroamericano.

El cierre diplomático entre ambos países refleja un deterioro progresivo que ha ido más allá de lo protocolario. Con la expulsión de sus máximos representantes, las relaciones bilaterales entran ahora en una nueva fase de congelamiento, en un contexto en el que Nicaragua continúa siendo señalada por organismos internacionales por la represión política, la falta de libertad de expresión y el cierre de espacios democráticos.

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