Abascal quiere duplicar escaños en Aragón y ponerle precio a Feijóo

Este domingo 8 de febrero, Aragón vive una jornada electoral clave para el devenir político no solo regional, sino también nacional. Tras el contundente resultado de Vox en Extremadura, donde el partido logró entrar en el Gobierno regional en coalición con el PP, la formación liderada por Santiago Abascal busca replicar ese éxito en Aragón. El objetivo es claro: superar los 7 escaños actuales y situarse entre los 10 y los 14, lo que les convertiría en pieza imprescindible para cualquier fórmula de gobierno, especialmente si el PP no alcanza la mayoría absoluta.

Las encuestas otorgan al PP de Jorge Azcón entre 28 y 30 escaños, cuatro por debajo de la mayoría absoluta, lo que deja a Vox en una posición de fuerza. Fuentes internas del partido confían en alcanzar casi el 18% del voto, una cifra alineada con su promedio nacional y que, de confirmarse, consolidaría su crecimiento como fuerza política decisoria. En ese escenario, Vox no solo exigiría entrar en el Ejecutivo regional, sino también acceder a consejerías con capacidad presupuestaria, especialmente en Agricultura, Desarrollo Territorial y Justicia —áreas ya gestionadas en el pasado por su candidato, Alejandro Nolasco—.

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Presión creciente sobre el PP

La relación entre Vox y el PP ha entrado en una fase de máxima tensión. A nivel regional, Azcón ha comparado a Vox con Podemos, calificándolo de partido populista y rechazando en diciembre sus exigencias para aprobar los presupuestos autonómicos. Entre ellas, el rechazo absoluto a la inmigración ilegal —aunque el Estado tenga obligaciones de acogida—, la limpieza de cauces fluviales o una rebaja fiscal que, según el PP, podría comprometer servicios esenciales como el hospital de Teruel.

A nivel nacional, Abascal ha intensificado el pulso con Feijóo, acusándolo de mantener ambigüedades: “O está combatiendo a la mafia con nosotros, o está en las reuniones con ella”, afirmó en un mitin en Monzón. La crítica se extiende también al papel del PP en instituciones europeas, donde, según Vox, se alinea con el PSOE en temas como el acuerdo UE-Mercosur, que la formación de extrema derecha rechaza frontalmente y ha recurrido ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Un discurso de movilización social

  • Vox busca movilizar a sectores desencantados con el bipartidismo: jóvenes afectados por la crisis de la vivienda.
  • Agricultores preocupados por la competencia desleal frente a productos del Mercosur.
  • Ciudadanos con inquietudes sobre seguridad, servicios públicos e inmigración.

El partido apela a un relato de confrontación cultural, oponiéndose a la inmigración masiva, al globalismo y a lo que define como “tecno-oligarquía”. En sus mítines, Abascal ha citado a figuras como George Soros, a quien acusa de impulsar una agenda que destruye las sociedades occidentales, y ha cuestionado la cercanía de Pedro Sánchez con actores internacionales como Elon Musk o Donald Trump, a los que considera cómplices en una “cortina de humo” para desviar la atención de un previsible mal resultado del PSOE en Aragón.

El voto útil y los intentos del PP por contener el avance

Ante el crecimiento de Vox, Feijóo ha lanzado un llamamiento al voto útil, intentando frenar el ascenso de la extrema derecha. El PP ha recurrido incluso a figuras intermedias, como Vito Quiles o Los Meconios, con el fin de atraer a electores de perfil conservador que podrían deslizarse hacia Vox. No obstante, las estimaciones indican que el PP difícilmente sumará más de dos escaños adicionales, uno en Zaragoza y otro en Huesca.

El partido de Nolasco descarta que formaciones como Se Acabó la Fiesta, liderada por Alvise Pérez, puedan acceder al Parlamento aragonés. Aunque podría alcanzar unos 20.000 votos, no lograría superar el umbral necesario para obtener representación.

El resultado del 8F en Aragón podría marcar un antes y un después. Si Vox consolida su salto, no solo condicionaría la gobernabilidad regional, sino que reforzaría su posición de negociación de cara a las próximas generales, previstas para 2027 pero que podrían adelantarse. Para Abascal, el mensaje es claro: el PP solo podrá gobernar si pacta con ellos y, sobre todo, si cambia de rumbo político. El pulso está servido.

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