Alvise ataca a Abascal en tres ciudades clave
La irrupción de la formación política Se Acabó La Fiesta (SALF), liderada por Alvise Pérez, ha marcado un antes y un después en el resultado de las elecciones autonómicas de Castilla y León celebradas el 15 de mayo. Aunque la agrupación no logró acceder a las Cortes regionales, su presencia en el escenario electoral tuvo un efecto significativo en el reparto final de escaños, especialmente en detrimento de Vox y con beneficio indirecto para el PSOE.

Un voto disperso que cambió el mapa de escaños
En tres provincias clave —Valladolid, Segovia y Zamora— los votos obtenidos por SALF superaron ampliamente la diferencia que separaba a Vox del último escaño en disputa frente al Partido Socialista. En Valladolid, por ejemplo, SALF sumó 4.436 votos, una cifra muy superior a los 1.680 que necesitaba Vox para alcanzar su cuarto procurador. Ese excedente de apoyos, al no traducirse en representación directa, terminó favoreciendo a los socialistas, que retuvieron la silla.
El caso más ajustado se dio en Zamora, donde Vox se quedó a solo 284 votos de obtener un representante adicional. Sin embargo, la candidatura de Alvise Pérez logró 895 votos en esa provincia, más que suficientes para haber colocado a la formación de Abascal en una posición ganadora, si esos apoyos se hubieran canalizado a través de su estructura. Algo similar ocurrió en Segovia: SALF obtuvo 1.195 votos, por encima de los 1.068 que separaban a Vox del último escaño, que finalmente se quedó en manos del PSOE.
Reacciones desde Vox

- Santiago Abascal, líder nacional de Vox, evitó emitir críticas directas hacia SALF o sus votantes, señalando que respeta la libertad de los ciudadanos para elegir a quien consideren.
- Carlos Pollán, candidato de Vox a la Presidencia de la Junta, reconoció que los "restos" de voto no representados han beneficiado al PSOE, admitiendo que esas sillas podrían haber sido suyas en otras circunstancias.
- No obstante, Pollán cerró el debate indicando que se debe respetar el juego democrático y el derecho de cualquier formación a concurrir a las elecciones.
El impacto de SALF en Castilla y León evidencia cómo la fragmentación del voto en formaciones emergentes puede alterar profundamente los resultados electorales, incluso sin lograr representación parlamentaria. Mientras tanto, las consecuencias de esta irrupción ya comienzan a analizarse en otros territorios, especialmente en regiones donde Vox busca consolidar su presencia electoral en futuras convocatorias.
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