Benita la bruja que sacude el Ministerio de Igualdad
Quince años atrás, Joaquín Castejón, conocido como el Maestro Joao, era una figura emblemática de la televisión basura: un vidente que, con tijeras en mano y un tono dramático, prometía cortar el mal y sanar almas desde los canales más marginales de la TDT. Sus rituales, retransmitidos en horario nocturno, mezclaban esoterismo barato, empatía calculada y una estética kitsch que atraía tanto a quienes sufrían como a quienes se burlaban desde el sofá. Hoy, esa misma persona, ahora como Benita —nombre con el que honra a su difunta madre—, ha dado un giro inesperado que nadie hubiera predicho: su historia se convierte en documental en La 2 de Televisión Española, estrenado nada menos que en el auditorio del Ministerio de Igualdad.

Del 806 a la docuserie institucional
El camino de Joao fue el de muchos personajes del espectáculo televisivo marginal: desde camarero y peluquero hasta estrella efímera de programas de videncia por teléfono. Junto a figuras como Sandro Rey, fue parte de una generación de “brujos mediáticos” que explotaron el formato de los 806, líneas de tarificación especial que se convirtieron en símbolo de abuso hacia personas vulnerables. Mientras Rey encarnaba al brujo oscuro, Joao se perfilaba como el sanador bondadoso, el “brujo blanco” que, con un ritual repetido miles de veces —“Mira la tijera: ¡corto lo malo y entra lo sano!”—, ofrecía consuelo a cambio de dinero. Sus supuestos trances, en los que simulaba absorber el dolor ajeno, tosía, temblaba y se desplomaba, eran el clímax de un teatro emocional que entretenía y, para algunos, curaba.
Sin embargo, su carrera dio un giro al ser descubierto por el programa *Cazamariposas*, de Divinity, que lo catapultó al universo de los realities. En *Supervivientes* en 2018, sorprendió por su carisma y su peculiar don: leer el futuro en las nalgas de sus compañeros. Desde entonces, se convirtió en un personaje recurrente en el ecosistema de Telecinco, parte de ese universo autorreferencial que mezcla fama, escándalo y autoparodia. Pero en mayo de 2024, durante su participación en *Baila como puedas* en La 1, anunció que había comenzado su proceso de transición de género. Dejó atrás a Joao y adoptó el nombre de Benita, en homenaje a su madre.
Una transformación que trasciende lo personal

- Su empresa, Maestro Joao Audiovisual SL, sigue activa, pero su web ahora se llama *Secretos de Bruja*.
- El documental sobre su vida, estrenado en un acto oficial, ha sido presentado como un relato de superación y autenticidad.
- La ministra de Igualdad, Ana Redondo, destacó durante el estreno: “Nunca es tarde. Si hay ganas de ser uno mismo, se consigue”.
- Sergio Calderón, director de TVE, defendió la apuesta por valores como la diversidad y la inclusión, pese a que el personaje proviene de un universo televisivo muy distinto.
El salto de Benita a la televisión pública no ha estado exento de polémica. Aunque no ha sufrido una “cancelación”, su presencia en una plataforma institucional como La 2 ha generado debate. ¿Cómo se reconcilia la defensa de valores sociales con la exaltación de una figura que, en su momento, fue cómplice de un sistema que explotó emocional y económicamente a miles? Para algunos, su historia es un ejemplo de transformación personal y redención. Para otros, una prueba de cómo la televisión, incluso la pública, se ha mimetizado con el formato sensacionalista del entretenimiento privado.
Lo cierto es que Benita ya no corta el mal con tijeras frente a una cámara de baja calidad. Ahora su imagen se proyecta en auditorios oficiales, acompañada de discursos sobre identidad, derechos y representación. Y aunque el formato ha cambiado, el mensaje, en el fondo, sigue siendo el mismo: la posibilidad de un nuevo comienzo. “Mira la tijera: ¡corto lo malo y entra lo sano!”, decía entonces. Hoy, la vida misma parece haber tomado las tijeras. Y quizás, esta vez, el ritual sí haya funcionado.
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