Cuba al borde del fin del castrismo descubre lo que nadie cuenta

La crisis en Cuba ha alcanzado niveles sin precedentes, sumiendo a la población en una lucha diaria por la supervivencia. Con apagones generalizados, colapsos en el transporte público, escasez de agua potable y una grave desnutrición generalizada, los cubanos enfrentan una realidad de deterioro económico y social acelerado. En este contexto, el régimen ha vuelto a promover soluciones simbólicas, como el uso de la moringa para purificar el agua, mientras muchas familias ya no pueden permitirse hervirla debido a la falta de gas y electricidad.

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Un país al borde del colapso

Según José Manuel González Rubines, analista político y codirector de CubaXCuba, la situación era ya crítica antes del arresto de Nicolás Maduro en enero. “Había zonas con hasta 15 horas diarias de apagón. La gente cocinaba con carbón o leña, no hay gas en la mayor parte del país”, detalla. A esto se sumó una epidemia de dengue, chikungunya y oropouche a finales del año pasado, con altos niveles de mortalidad y una escasez severa de medicamentos. Las políticas de la administración Trump, especialmente en relación con el embargo energético y las restricciones al petróleo venezolano, han agravado un escenario ya desolador.

La caída del régimen venezolano marcó un punto de inflexión para la economía cubana, que durante años dependió de las importaciones de crudo y la cooperación con Caracas. Pavel Vidal, economista cubano y profesor en la Universidad Javeriana de Colombia, afirma que “la economía cubana se basó en ese vínculo. No volverá a ser como antes. Es obligatorio un cambio económico estructural”.

El agotamiento del régimen

Cuba protests against government amidst crisis
  • La pérdida de apoyo venezolano ha dejado a Cuba sin acceso suficiente a petróleo.
  • El turismo, clave para las divisas, sigue en caída libre.
  • La producción de níquel, otro pilar económico, está estancada.
  • El sector privado crece lentamente y sin marco legal estable.

El régimen, cada vez más debilitado, ha perdido legitimidad y capacidad de cooptación. “Solo le queda la represión”, asegura González Rubines. Actualmente, hay más de mil presos políticos en una isla de apenas diez millones de habitantes. A pesar del temor, las protestas continúan. Recientemente, una concentración en Morón derivó en disturbios y el intento de incendiar la sede del Partido Comunista, símbolo del hartazgo ciudadano.

Puntos Clave
  • Crisis humanitaria severa con apagones, escasez de agua, desnutrición y colapso de servicios básicos
  • Dependencia energética rota tras la caída del régimen venezolano y fin del suministro de crudo
  • Economía en declive con turismo en caída, producción de níquel estancada y sector privado sin apoyo legal
  • Necesidad urgente de un cambio económico estructural debido al agotamiento del modelo actual y pérdida de legitimidad del régimen

Un pacto entre intereses

En este escenario de colapso, tanto Estados Unidos como el régimen cubano parecen haber encontrado un punto de convergencia. “Coincide la necesidad extrema del tardocastrismo de salvar los muebles y la prioridad geopolítica de Trump de estabilizar su patio trasero antes de las elecciones de mitad de mandato”, explica Carlos Cabrera, periodista cubano radicado en Miami.

Según fuentes citadas, la CIA estaría liderando negociaciones secretas con representantes de la familia Castro, encabezados por Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl. Los encuentros, supuestamente celebrados en Ciudad de México, habrían abordado el levantamiento del embargo a cambio de acceso de empresas estadounidenses a sectores estratégicos de la economía cubana. El objetivo, según Cabrera, es evitar que Cuba se convierta en un Estado fallido, mientras la élite gobernante busca una transición que garantice su supervivencia.

Paralelamente, el senador Marco Rubio, de origen cubano, habría mantenido contactos con Raulito, nieto de Raúl Castro, conocido como “El Cangrejo”, para explorar vías de cambio en la isla. Aunque el régimen podría estar dispuesto a sacrificar a Miguel Díaz-Canel, figura impopular y considerada un títere, Rubio exige reformas más profundas, tanto económicas como políticas.

Escenarios posibles

González Rubines identifica tres escenarios principales: una liberalización económica sin cambios políticos, lo que dificultaría la inversión extranjera; un colapso del régimen por presión popular; o un pacto que incluya una junta de transición, reformas económicas y, eventualmente, un proceso electoral no inmediato. “El sistema es incapaz de sostenerse. Estamos en el final del castrismo por agotamiento del modelo”, concluye.

Pavel Vidal insiste en que la salida pasa por restablecer las fuentes de ingreso en divisas: turismo, misiones médicas, exportación de níquel. Pero sin seguridad jurídica y sin abrir el sector privado a cubanos en el exilio, ninguna medida tendrá impacto real. “Deben desmantelar o reestructurar el conglomerado militar GAESA, que ha priorizado hoteles sobre infraestructura crítica”, señala.

La apuesta del régimen por soluciones mágicas, como la moringa o la lealtad de figuras como Silvio Rodríguez, ya no basta. La presión interna y externa ha alcanzado niveles insostenibles. Aunque el castrismo aún controla los resortes del poder, su supervivencia depende cada vez más de acuerdos con sus mayores adversarios. El futuro de Cuba se debate en silencio, entre negociaciones secretas, calles en llamas y un pueblo que exige un cambio que ya no puede esperar.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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