El PP celebra la entrada de Chaves y Díaz en campaña andaluza
La designación de María Jesús Montero como candidata del PSOE-A a la Presidencia de la Junta de Andalucía ha sido recibida con cierto optimismo en las filas del Partido Popular, pese a su perfil institucional y su larga trayectoria en el Gobierno andaluz y nacional. Fuentes cercanas al presidente andaluz, Juanma Moreno, reconocen que Montero es una figura conocida y con experiencia, pero consideran que su vinculación estrecha con el Gobierno de Pedro Sánchez y con etapas pasadas del socialismo andaluz podría jugar en su contra ante la opinión pública. “La conoce todo el mundo y viene con una enorme mochila detrás”, aseguran desde el entorno de Moreno, haciendo referencia a su paso por consejerías clave como Sanidad y Hacienda, pero también a los desafíos políticos y económicos de aquellos años.

Una candidatura que evoca el pasado
El interés de Montero por contar con ex presidentes como Manuel Chaves y Susana Díaz en su campaña ha sido interpretado por el PP como un movimiento que refuerza una imagen de continuidad con una etapa ya superada. “Restan más que suman”, señalan fuentes populares, aludiendo a los años marcados por la crisis económica y los casos de corrupción que afectaron al PSOE-A. En su opinión, la asociación de Montero con aquellos tiempos —además de su rol como vicepresidenta del Gobierno y figura central en el diseño del modelo de financiación autonómica— la convierte en un blanco expuesto durante la campaña. “Es de Sánchez, es de Chaves, es de Griñán… Con esa carta de presentación, no creemos que remonte en los sondeos”, agregan.
Sondeos desfavorables y escenarios cambiantes

- El último barómetro del Centro de Estudios Andaluces (Centra), realizado entre el 17 y el 28 de noviembre de 2023, situaba a Montero por debajo de los resultados obtenidos por Juan Espadas en 2022, el peor resultado histórico del PSOE-A en unas elecciones autonómicas.
- Según ese sondeo, los socialistas podrían pasar de sus actuales 30 diputados a una horquilla de entre 25 y 28, lo que supondría una nueva pérdida de influencia.
- Sin embargo, desde entonces han tenido lugar varios procesos electorales autonómicos —Extremadura, Aragón y Castilla y León— que podrían haber alterado el panorama político.
- El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y la nueva escalada de precios también han abierto frentes de inestabilidad económica que podrían afectar al voto.
El nuevo sondeo del Centra, cuyo trabajo de campo se está realizando en marzo, podría ofrecer una radiografía más actualizada del ánimo del electorado andaluz. Mientras tanto, el PP mantiene la postura de que los resultados del PSOE en Castilla y León, donde Carlos Martínez logró estabilizar la candidatura gracias a su perfil autóctono y alejado de Moncloa, no tienen traslación directa a Andalucía. En opinión de los populares, Montero no puede replicar ese efecto porque su figura está demasiado ligada al Ejecutivo central y a decisiones políticas impopulares en algunos sectores, como el modelo de financiación autonómica que limita transferencias a Cataluña.
La campaña del PP: gestión y moderación
El equipo de Juanma Moreno apuesta por una estrategia basada en la moderación, la gestión eficaz y la sensación de estabilidad. “Juanma es así, y eso es lo que cotiza”, afirman, alineándose con el discurso de otros líderes populares como Alfonso Fernández Mañueco. Consideran que los resultados de Castilla y León refuerzan su visión política, aunque advierten que el verdadero desafío no viene del PSOE, sino de Vox. Con 58 escaños actuales, el PP necesita al menos 55 para mantener la mayoría absoluta. El último sondeo del Centra les sitúa en una horquilla de entre 53 y 55, mientras que Vox pasaría de 14 a entre 19 y 22 diputados.
Desde el Palacio de San Telmo no descartan riesgos: “La absoluta siempre está en riesgo porque no se sabe lo que puede pasar”. Recuerdan, sin embargo, que en 2022 los sondeos les daban 48 escaños y terminaron obteniendo 55. “Una campaña puede ser determinante”, concluyen, confiados en que la movilización de figuras como Chaves y Díaz podría reforzar el relato del PP sobre una transición superada y una gestión contrastada.
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