PSOE en jaque por encuestas en Aragón y defiende a Sánchez y Alegría
Pilar Alegría ha cerrado su campaña para las elecciones autonómicas de Aragón con un acto emocionado y agotador, marcado por una maratón de 24 horas ininterrumpidas de encuentros en distintos puntos de la comunidad. En el mitin final, celebrado en Zaragoza junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la candidata socialista mostró signos de cansancio y emoción, con la voz quebrada y lágrimas en los ojos. A pesar del agotamiento físico, su mensaje fue de resistencia y remontada: “Quiero ser presidenta de Aragón para gobernar pensando en su gente. La que lo levanta cada día”.

Una campaña de proximidad frente a las encuestas desfavorables
Alegría ha optado por una estrategia de campaña basada en la cercanía, con visitas a trabajadores de servicios esenciales, sanitarios, docentes, bomberos, empleados de estaciones de servicio y técnicos de potabilizadoras. Recorrió localidades como Pedrola, Almonacid de la Sierra y el barrio zaragozano de La Almozara, apostando por un estilo de política presencial y humana, en contraste con los grandes mítines. Esta apuesta, según su entorno, busca transmitir una imagen empática y alejada del rol de ministra portavoz que desempeñó en el Gobierno central.
La campaña ha transcurrido bajo la sombra de encuestas que vaticinan un mal resultado para el PSOE en Aragón, incluso por debajo de los 18 diputados obtenidos en 2015, su mínimo histórico. Sin embargo, dentro del partido existe cierta esperanza de mejorar esos pronósticos, confiando en alcanzar entre 19 y 20 escaños, lejos aún de los 23 conseguidos por Javier Lambán en 2023. En especial, Huesca se mantiene como un bastión más seguro, mientras que Zaragoza y Teruel presentan mayores dificultades.
El respaldo de Sánchez y el ataque a la derecha
- El presidente del Gobierno acudió al mitin final, uno de solo tres actos en los que participó durante la campaña, junto a los de arranque y cierre.
- Sánchez aprovechó la ocasión para atacar al PP por su alianza simbólica con la ultraderecha, criticando el cierre de campaña de Jorge Azcón, que incluyó un concierto del grupo Los Meconios y un encuentro con Vito Quiles, activista de extrema derecha vinculado a Se Acabó La Fiesta.
- El líder socialista subrayó que “los votos del PP van a la ultraderecha y los de la ultraderecha van al PP”, y tildó de “grave” que se reivindique el golpe de Estado de 1936 en actos públicos.
- También ironizó sobre el lapsus de Feijóo al confundir el nombre de una empresa cárnica en una visita, destacando que “el que no fue presidente porque no quiso no mete más la pata porque no puede”.
Sánchez también denunció el “cinismo” del PP al exigir ejemplaridad en temas de género mientras, según dijo, protege a figuras acusadas de acoso, como el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. “Les vemos tratar de dar lecciones cuando lo que dan es vergüenza de apoyar al acosador y no a la víctima”, afirmó, contrastando la actuación del PSOE, que apartó a Paco Salazar tras acusaciones de machismo.
Sánchez y la batalla contra los tecnoligarcas
Otro eje central de su intervención fue la defensa de los derechos digitales. El presidente insistió en las medidas anunciadas desde Dubái para proteger a los menores del contenido dañino en redes sociales. “Quiten sus sucias manos de los móviles de nuestros menores”, dijo, señalando que los “amos del algoritmo” buscan controlar lo que vemos para luego manipular lo que votamos. Afirmó que el PSOE se enfrentará a estos poderes “con la fuerza de la razón, de la ley y de la democracia”.
El líder socialista también criticó la reacción de la derecha española ante las protestas de Elon Musk o Pável Dúrov, a quienes acusó de ser cómplices pasivos de los tecnoligarcas. En contraste, presentó el proyecto de Alegría como autónomo y comprometido con los derechos, frente a una derecha que es “fuerte con los débiles y débil con los fuertes”.
El muro de la abstención y la apelación al voto útil
Los socialistas reconocen que el mayor obstáculo el domingo será la abstención. Alegría lanzó un llamamiento urgente a la movilización: “Cada voto que se queda en casa es un regalo a las dos derechas”. Dirigió su mensaje tanto a votantes moderados preocupados por el “odio y la polarización” de Azcón como a todos los progresistas, insistiendo en que solo el PSOE puede frenar un gobierno de derechas.
Internamente, dirigentes cercanos a la antigua gestión de Lambán reconocen el esfuerzo de Alegría. “Ha currado mucho”, aseguran, destacando su amabilidad, escucha activa y capacidad de conexión con la gente. Pese a las malas previsiones, especialmente en las ciudades y su cinturón metropolitano, no se contempla su dimisión en caso de mal resultado. “Sería un desastre”, afirma una dirigente lambanista, que teme que una crisis interna en Aragón afecte también al ánimo del partido tras el fracaso en Extremadura.
El futuro de Alegría y el calendario de Sánchez
En Ferraz y en la dirección aragonesa del PSOE descartan cualquier relevo inmediato. Alegría, dicen, tiene control del partido y ha integrado a figuras críticas como Darío Villagrasa y Teresa Lázaro. Su futuro, recalcan, está en Aragón. Toman como ejemplo a Marcelino Iglesias, que perdió en 1995 pero logró gobernar cuatro años después.
Sobre las consecuencias nacionales, dos ministros próximos a Sánchez son claros: “Ninguna”. El presidente mantiene su hoja de ruta hacia elecciones generales en 2027. Aunque algunos en su entorno barajan adelantarlas para coincidir con Andalucía, Sánchez mantiene su postura. Este domingo será, sin embargo, un examen clave: no solo para Alegría, sino también para el liderazgo del jefe del Ejecutivo, que apuesta por mantener el rumbo pese al desgaste del Gobierno, la pujanza de la derecha y los accidentes que han afectado al país en las últimas semanas.
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