PSOE vuelve a la carga en Andalucía con Díaz y Chaves como arma secreta
El PSOE afronta con renovado optimismo, pero también con extrema prudencia, la próxima batalla electoral en Andalucía, la más trascendente del semestre político. Tras el resultado sorprendente en Castilla y León, donde Carlos Martínez logró mejorar ligeramente la posición del partido, la dirección federal y el PSOE-A no se dejan llevar por euforias. En Ferraz y en la cúpula andaluza son conscientes de que Andalucía es “otro marco”: un territorio con dinámicas distintas, un contexto electoral propio y un adversario políticamente consolidado en el poder.

Andalucía, un escenario propio
El PP de Juanma Moreno Bonilla parte como claro favorito, con posibilidades de revalidar la mayoría absoluta obtenida en 2022 o, en el peor de los casos, mantenerse como fuerza hegemónica pese a perder algunos escaños. Los sondeos más recientes sitúan al PSOE-A liderado por María Jesús Montero en torno al 20%, un suelo histórico que lo dejaría a más de 20 puntos del PP. El riesgo incluso de ser superado por Vox en número de diputados añade presión al equipo de la vicepresidenta primera del Gobierno, que aspira a superar los 30 escaños obtenidos por Juan Espadas en 2022, aunque sin ilusiones de recuperar la Junta.
El entorno de Montero sabe que el pulso será durísimo. La campaña se prepara con meticulosidad, apostando por una estrategia de movilización masiva para recuperar el medio millón de votos que el partido sí logró en las generales de 2023, pero que no se trasladó a las autonómicas. El eje principal del discurso será la defensa de los servicios públicos, especialmente el colapso en cribados de cáncer de mama, como ejemplo del deterioro sanitario bajo el gobierno de Moreno.
Unidos para la campaña

- El presidente Pedro Sánchez tendrá un papel destacado, junto al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, clave en una comunidad con fuerte peso agrario.
- Se busca contar también con José Luis Rodríguez Zapatero, cuya presencia aporta peso histórico.
- La novedad más significativa es la rehabilitación política de dos figuras clave del pasado del PSOE-A: Susana Díaz y Manuel Chaves.
Díaz, expresidenta de la Junta entre 2013 y 2019 y antigua rival interna de Sánchez, ha mostrado disposición para participar activamente. Tras años de distanciamiento y una herida abierta desde las primarias de 2021, su reaparición en mítines por toda Andalucía busca reconquistar a un electorado socialista que se alejó y proyectar una imagen de unidad interna. Chaves, condenado en el caso ERE pero con la pena de inhabilitación anulada por el Tribunal Constitucional en 2024, también regresaría a la campaña tras más de una década al margen. Su figura, con 19 años al frente de la Junta, simboliza una etapa de hegemonía socialista que el partido intenta evocar.
En Ferraz insisten en que aún no se ha cerrado ningún calendario, pero subrayan que “todo el mundo está a disposición”. Las decisiones se tomarán en función del momento, el mensaje y el territorio. “Cada elección es distinta. No se pueden trasladar resultados de una comunidad a otra”, recalcan desde la dirección federal, en un mensaje claro de cautela frente a lecturas triunfalistas.
La sombra de los casos judiciales y el contexto nacional
El arranque del juicio al exministro José Luis Ábalos por el caso de las mascarillas, con una petición fiscal de 24 años de prisión, podría convertirse en una mina política en plena campaña, especialmente si se desarrolla en abril o mayo. Además, factores como la evolución del conflicto en Irán o los pactos entre el PP y Vox en otras comunidades podrían influir en el clima electoral andaluz.
En el PSOE-A no se oculta que el resultado en Castilla y León ha levantado el ánimo. “Hay partido”, repiten varios dirigentes. Pero también advierten: “En tres meses puede pasar de todo”. La convocatoria de elecciones, que Moreno podría anunciar en abril para que las urnas se abran en junio —posiblemente el día 14, 21 o 28—, marcará el inicio de una carrera en la que el PSOE apuesta por la unidad, la movilización y un mensaje claro: que el desgaste del PP con Vox comienza a notarse, y que Andalucía no es inmune a ese cambio de ciclo, por lento que sea.
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